Los Municipios de Oposición, cantera para un Gobierno Democrático en Cuba.
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Santa Clara
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Violeta

Provincias y municipios:

Municipios de Cuba

Pinar del Río 14
La Habana 19
Ciudad de La Habana 15
Matanzas 14
Villa Clara 13
Sancti Spíritus 8
Cienfuegos 8
Ciego de Ávila 10
Camagüey 13
Las Tunas 8
Holguín 14
Granma 13
Santiago de Cuba 9
Guantánamo 10
Isla de la Juventud1

Total nacional: 169

 

DEMANDA SOCIO-ECONOMICA Y AGRARIA DE LOS MUNICIPIOS DE OPOSICIÓN CUBA

Título: Por el derecho a la propiedad privada y la libertad económica del campesinado y todos los trabajadores por cuenta propia en Cuba. Oportunidad y autonomía para los productores cubanos. 

A: Presidente Municipales del Poder Popular

De: Municipios de Oposición en Cuba

Funcionarios oficiales, nos dirigimos a ustedes, para demandar la política económica que restringe la libertad económica de los productores cubanos y que por consiguiente trae la insatisfacción social y económica de la inmensa mayoría del pueblo cubano.

Aunque la política económica del sistema cubano ha sido un total fracaso, reconocido hasta por el propio Fidel Castro, hoy nos sentimos motivados por la preocupación ciudadana debido a la reciente entrada en vigor de la Resolución del Ministerio de Finanzas y Precios, que pone límites a los precios de venta a los productos que se comercializan en las redes de distribución nacional.

También demandamos, en representación de un sinnúmero de cafetaleros cubanos, la posición asumida por los dirigentes de la Dirección Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) fijando posiciones con relación a la medida tomada por el Departamento de Estado, de los Estados Unidos, que permitiría que productores cubanos no estatales de café comercializaran directamente sus producciones con empresas norteamericanas.


Antecedente histórico:

El 17 de mayo de 1959 se firmó la Primera Ley de Reforma Agraria, luego se promulgó la Segunda Ley de Reforma Agraria, en ambas se otorgaba el derecho de propiedad de las tierras que estaban manos de colonos, precaristas y arrendatarios, mientras y se confiscaron las propiedades privadas de tierras superiores a las 5 caballerías, aproximadamente 67.10 hectáreas. Conformándose el latifundio estatal, que superaba a todos los latifundios existentes en Cuba hasta esos momentos.

El problema de las tierras y la agricultura en Cuba, tiene sus orígenes y contradicciones, desde los primeros días de la revolución. Como parte de nuestro análisis le añadimos parte del discurso de Fidel Castro pronunciado el 17 de mayo de 1982:

“Es conveniente de cuando en cuando volver la vista hacia atrás. Hay que volverla, en esta ocasión, para tener presente el largo camino recorrido en 23 años y recordar la primera Ley de Reforma Agraria: cómo eran las cosas entonces, qué pensábamos, qué nos preocupaba. Ni siquiera en aquellos momentos teníamos muy claro lo que íbamos a hacer, es decir, qué formas de producción íbamos a adoptar. El propósito fundamental era cumplir la promesa de liquidar el latifundio y poner fin para siempre a la explotación de nuestros obreros agrícolas y nuestros campesinos. Pero en aquellos días lo fundamental, lo que más discutíamos, era cuánto les íbamos a dejar a los latifundistas, qué tipo de reforma agraria íbamos a realizar, qué grado de radicalismo iba a tener, porque todo el mundo estaba consciente del desafío que significaba aquella reforma agraria, de la batalla que se iba a iniciar con ella. Y recuerdo bien que por aquellos días teníamos un grupo de técnicos, por llamarlos técnicos; más bien podríamos decir un grupo de aficionados a las cuestiones agrarias, entre los que se encontraban, si mal no recuerdo, Carlos Rafael, Núñez Jiménez que había escrito la geografía cubana, estaba el Che también en aquel grupo (APLAUSOS), y el punto que más se discutía: cuál es el límite que se le pone a la tenencia de tierra. Se tenía en cuenta que algunas empresas yanquis tenían hasta 20 000 caballerías de tierra. Una tarde nos pusimos de acuerdo, y dijimos: bueno, el límite 30 caballerías. Y por excepción, si la finca estaba muy bien atendida y muy bien explotada, 100 caballerías.

En cualquier otro país hablar de 30 caballerías habría parecido una cifra exagerada; pero en este país, de muchos latifundios, que alcanzaban miles de caballerías, aquel límite de 30 era realmente un límite tremendamente bajo. Esa era la clave: hasta dónde vamos a llevar la reforma agraria en cuanto a profundidad. Aquello significaba la desaparición de todos los latifundios en Cuba y la desaparición, por supuesto, de todos los latifundios de las empresas imperialistas en nuestro país. Y tomamos la decisión.

El grupo de técnicos, con el apoyo de otros compañeros, siguieron trabajando en aquella ley de reforma agraria. Lo importante en realidad no iba a ser los detalles de la ley, sino el contenido en cuanto a la profundidad de la reforma; pero se hablaba de zonas de desarrollo, repartos de tierra, etcétera. Y, desde luego, ya habíamos llegado también a la decisión de poner fin definitivamente al pago de toda renta o aparcería; poner fin al precarismo, legalizarlo, entregarles la propiedad de la tierra a todos los campesinos que la poseían como arrendatarios, precaristas, colonos, etcétera. Esa era otra de las bases de aquella ley: liberar al campesino de la explotación y hacerlo propietario de las tierras.

Pero no estaba claro todavía qué íbamos a hacer con los grandes latifundios. Hasta aquel momento, hasta el final, casi lo único que aparecía en la ley, según los técnicos, era repartos de tierra. Esa palabra siempre tuvo mucha simpatía.

Yo hacía tiempo que meditaba sobre estos problemas agrícolas; recuerdo que ya cuando el Moncada hablábamos muy sutilmente, pero muy intencionadamente, de formas superiores de producción; hablábamos de reparto de tierra, etcétera, de liberar a los campesinos del pago de la renta, pero también hablábamos de las cooperativas.

Y echando una última leída a la ley en el avión, al proyecto de ley, la veo, la miro, la vuelvo a leer, la reviso y no aparece por ninguna parte la palabra cooperativa, entonces le añado un párrafo a la ley, lo cual era legal porque todavía no se había proclamado (RISAS), y le incluyo las cooperativas a la ley. Menos mal, menos mal, porque si no la creación de cualquier cooperativa habría parecido una aparente violación de la ley. Y así se incluyó una de las formas superiores, una de las formas, porque la otra forma superior era la empresa estatal, esa no estaba en la ley; se creó pues no contra la ley, pero en realidad se creó revolucionariamente y de facto, al lado de la ley, porque en la ley agraria primera no se hablaba de granjas estatales; esto fue producto de una evolución, digamos, del pensamiento agrario. Naturalmente que la proclamación de la ley produjo un gran entusiasmo entre los campesinos.

Ahora bien, yo meditaba mucho, porque en realidad la reforma agraria en forma de repartos de tierras tenía ciertos predicamentos en el pensamiento revolucionario, porque por lo general era una demanda de los campesinos, y hay circunstancias políticas determinadas en que el reparto de tierra es la única alternativa, por ser, sin duda, la medida más política, la que promueve más apoyo revolucionario, ¡magnífica!, pero que puede, incluso, liquidar la producción agrícola.

Yo meditaba que en nuestro país la Revolución tenía un tremendo apoyo de los campesinos, de los obreros y que no por razones estrictamente políticas debíamos de crear cientos de miles de minifundios; además, aquel reparto tenía un inconveniente: que no había tierras para todo el mundo, y cuando se hablaba de repartos de tierras, hasta mucha gente de la ciudad ya estaba aspirando a que le dieran un pedazo de tierra. La tierra a una caballería por cabeza iba a beneficiar a 100 000; 150 000; 200 000 familias, pero se iban a quedar cientos de miles de familias sin tierra, o habríamos tenido que dividirla todavía en fracciones más pequeñas, agravando la situación.

No teníamos una real necesidad política de aplicar aquella reforma de reparto de tierra. En cierto modo estábamos repartiendo tierra de latifundistas, cuando a más de 100 000 familias campesinas las hacíamos propietarias de aquellas tierras que estaban cultivando.

En nuestro país se daban las circunstancias de que la agricultura tenía cierto desarrollo capitalista: plantaciones de caña, plantaciones de arroz, plantaciones de diversos tipos, grandes fincas ganaderas, y teníamos un proletariado agrícola, un proletariado que, encabezado por los cañeros, se había destacado extraordinariamente en las luchas obreras. Yo pensaba con dolor que aquello para el movimiento obrero, para el movimiento revolucionario, habría significado un retroceso. Esto aparte de la convicción de que el reparto de la tierra habría hecho imposible el mantenimiento de las producciones cañeras y las producciones agrícolas en el nivel que el país requería, y nuestro país no podía jugar con las producciones agrícolas, puesto que dependía, esencialmente, de las exportaciones agrícolas.

Trataba de imaginarme cómo sería un campo de caña dividido entre 10 propietarios y cada uno de ellos sembrando unas cuantas matas de plátano, otras de yuca, otras de arroz, otras de frijoles y un pedacito de caña, ¡qué sería de la industria azucarera!

Entonces fue cuando empezamos a analizar la conveniencia de no hacer repartos de tierra y a acariciar la idea de las cooperativas. Después nos dimos cuenta, al menos yo pensaba así cuando veía una enorme hacienda ganadera que tenía miles de cabezas de forma extensiva y unos 10 ó 12 obreros, cómo nosotros podíamos formar una cooperativa en aquella enorme hacienda, íbamos a hacer ricos de la noche a la mañana a aquellos 10 ó 12 obreros; veíamos otros tipos de plantaciones arroceras grandes en las que se producía el mismo fenómeno, y decidimos crear las primeras empresas estatales en aquellas haciendas ganaderas y otras grandes empresas agrícolas. No obstante, avanzamos hacia el desarrollo de las cooperativas en las áreas cañeras, era sin duda una medida mejor que repartir aquellas tierras, era una medida mejor que parcelarlas, y se crearon las primeras cooperativas cañeras.

Pero aquellas cooperativas no tenían realmente una base natural, no tenían una base histórica, puesto que las cooperativas se forman realmente con los campesinos propietarios de tierra. A mi juicio íbamos a crear una cooperativa artificial, convirtiendo a los obreros agrícolas en cooperativistas. Desde mi punto de vista, y quizás, aplicando aquello de unos versos de Martí: "Esclavo de mi edad y mis doctrinas", fui partidario de convertir aquellas cooperativas que eran de obreros y no de campesinos, en empresas estatales.

Naturalmente que alguien en el futuro tendrá que juzgar nuestros actos; nosotros no podemos juzgarlos imparcialmente, y decir que han sido buenos, que han sido perfectos, pero es el hecho de que así nacieron las empresas estatales”.

En 1997 un grupo de campesinos liderados por Jorge Béjar Baltazar y Pero Antonio Alonso Pérez, llegaron a la conclusión de que la forma de producción agropecuaria en Cuba no estaba funcionado, que incluso, el modelo cooperativo estatal y todas sus variantes eran un fracaso y el 5 de Mayo de ese propio año se fundó la Cooperativa Independiente Transición, algo que debió verse como una gran iniciativa del campesinado cubano. Sin embargo, se le dio una interpretación política y se reprimió y persiguió a todos sus integrantes, en franco contradicción con las ideas de Fidel Castro y el concepto de cooperativas.

Esto demuestra que el verdadero interés del Gobierno cubano es mantener el control absoluto de toda la actividad agropecuaria del país, incluyendo el monopolio latifundista de las tierras. Siendo esta la verdadera causa de la profunda crisis del sector agropecuario del país, que importar el 80% de todos los alimentos que se consumen, de cuyo 80%, el 60% de esos productos se pueden producir en Cuba. 

Fundamentación: El pasado 22 de abril del año en curso se dio a conocer la Resolución 157 y 162 del Ministerio de Finanzas y Precios, la cual entró en vigor el pasado 3 de mayo. Esta resolución determinó un tope máximo a los precios de un gran número de productos agrícolas, so pretexto de garantizar precios más asequibles y acordes con los deprimidos salarios que devengan los trabajadores cubanos.

Esta medida trajo como consecuencia inmediata un total desabastecimiento de estos productos, y el cierre de un gran número de puntos de venta. La negativa incluye a cooperativas de créditos y servicios, puntos de la agricultura urbana, empresas, acopio y abarca a todo el territorio nacional. Por tanto, la medida ha generado una situación mucho más perjudicial que la pretendida solución de los altos precios. 

Aparejado a esta medida, se han tomado otras que perjudican negativamente a la población, como el cierre de los únicos mercados mayoristas en el país: El Trigal en la Habana y el Caracatey en Santa Clara, por corrupción y otros males, afirman las autoridades. Lo que demuestra una vez más que la propiedad estatal, aunque se enmascare con presuntas cooperativas, se convierte en un antro de corrupción, probados en todos los países de economía centralizada y la abolición de la propiedad privada y las reglas del mercado.

Aunque la situación de los precios es producto de una incoherente política económica que arrastra el país hace ya 57 años, la reacción ahora de los comercializadores era previsible, debido a que no se dio el tiempo necesario para que comercializadores y productores recuperaran todas las inversiones realizadas. Los primeros ya adquirieron mercancías a un precio determinado, que pudiera ser superior al impuesto ahora arbitrariamente y los productores a determinar qué productos son costeables de acuerdo a los nuevos precios del mercado.

El fracaso histórico de los procesos agroindustriales en Cuba es de todos conocidos, pero es bueno resaltar la disecación de la Ciénaga de Zapata, el Cordón de la Habana para la siembra de café caturra, la zafra de los 10 millones, la siembra del plátano micro jet, el Plan Turquino y los famosos planes en Ciego de Ávila, entre muchos otros. Todos estamos conscientes de que la única forma de que los precios bajen es elevando los niveles de producción y para ello el Estado tiene que cesar de inmediato toda intervención en el proceso productivo: regulando los precios, controlando la comercialización, prohibiendo la libre contratación de fuerza de trabajo etc. Con el Estado como intermediario nunca habrá producción. En una palabra, la libertad económica y empresarial son las condiciones que permiten el desarrollo en todos sus niveles.

En los últimos años el costo de producción ha subido significativamente: actividades como trasporte, mano de obra, insumos básicos y aperos de labranza, entre otros, han subido vertiginosamente. Las herramientas de trabajo agrícola el Estado decidió venderlas a precios no subsidiados, por lo que sus precios se han elevado estratosféricamente.

Si todos los elementos que conforman el costo de producción se han elevado es razonable que los productores eleven el precio de la venta para garantizar un mínimo de ganancias. Y hay que aclarar, que los productores cubanos no llevan una rigurosa determinación de los costos, cuando no contabilizan con rigurosidad el costo de la mano de obra personal y familiar, en muchas ocasiones.

Los intermediarios independientes son un elemento natural y esencial en la cadena de comercialización, nunca son los responsables de los precios de los productos agropecuarios. Catalogarlo así es ridículo y buscar un chivo expiatorio, para camuflar el verdadero origen del problema y a los responsables del fracaso del modelo socioeconómico cubano.

Ahora bien. Si hay un intermediario que puede catalogarse de inepto: el Estado. La Empresa Estatal de Acopio es responsable de la pérdida de un gran volumen de producción agrícola, cuando no es por falta de trasporte, es por falta de combustible, o por falta de envases.

Según José Puente Nápoles en su libro La comercialización de los Productos Agropecuarios, “el acopio estatal, aunque ha sufrido y pasado por distintas fases y modalidades organizativas a lo largo de estos años ha contado con transporte propio y especializado, almacenes, plantas de beneficio, fábricas de envases y mercados… No obstante, como desventajas o insuficiencias que ha tenido… están: deficiencias organizativas y otras que le han impedido recoger la producción en el momento requerido y grandes pérdidas por mermas y desvíos de productos…”.

“Pienso que pasó porque pararon las camionetas particulares, pues esa es una de las principales vías para transportar las mercancías a La Habana, ya que acopio no está resolviendo el problema que hay. Hoy se contrata tan poco que no satisface las necesidades de la población. A nosotros, por ejemplo, nos contratan solamente un 30 por ciento de lo que producimos; el otro 70 tenemos que buscar medios para salir de él; en este caso pueden ser las famosas camionetas”.

En la Habana ¿hasta dónde va a llegar el costo de los productos? Hoy es imposible para el pueblo. Un jubilado, por ejemplo, comprar una libra de malanga en 12 pesos o de tomate a 25 es imposible. Creo que la causa del problema no está en el campo. Aquí lo que se siembra, lo cosechas o lo pierdes; y todo lo que se ha podido cosechar se ha sacado del campo”, expresó Abelardo Álvarez Silva, presidente de la CCS Presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicio (CCS) Antero Regalado.

Según la periodista Elsa Ramos Ramírez, después de aplicada la resolución, el primero de mayo del presente año, cuerpos policiales y directivos agrícolas por la vía de la compra forzosa, que es como jurídicamente le llaman al decomiso, han recuperado más de mil quintales de productos agrícolas. 

Sin embargo, dice la periodista Elsa Ramos Ramírez: “Lo que hoy vive Sancti Spíritus y Cuba es, para mí, una manifestación de resistencia, una especie de huelga a lo cubano, por más dura que nos suene la palabra y el hecho no se contemple en nuestros cuerpos jurídicos”.

Y concluye: “Que todo no se puede resolver por la fuerza y que hay que evaluar la realidad de cada caso, estoy de acuerdo. También, que hay que poner oídos en la tierra donde, según algunos productores realidades sobre costos, pagos a destiempo, falta de protección para algunos renglones, se contradicen”.

Y las contradicciones son las que hacen de la política agraria en Cuba un sistema roto, que no alcanza los niveles de producción registrados antes de 1959. Y que las prohibiciones, como el sacrifico y venta del ganado mayor, no ha generado el incremento de la masa ganadera en Cuba. Tampoco la prohibición a la comercialización privada de renglones como el café, cacao, miel, leche y sus derivados no ha potenciado el volumen de producción. Más bien, junto a la industria azucarera, están en franco retroceso.

Por tal motivo, hay que buscar el origen de la causa, muchas de ellas atribuidas al embargo norteamericano. Sin embargo, el pasado 5 de mayo de 2016 la Dirección Nacional de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) emitió una declaración en la cual una fijaba posesión negativa respecto de la medida tomada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos por medio de la cual se autoriza la importación de café procedente de nuestro país, siempre y cuando fuese producido por el sector “privado”.

La tardía y contradictoria declaración de la ANAP está totalmente reñida con los intereses y las aspiraciones de un gran por ciento de los productores de café de nuestro país. Que han visto desde siempre, con gran entusiasmo, la posibilidad de acceder de forma libre al mercado interno y externo.

El productor cubano está cansado de que el Estado monopolice la comercialización de sus cosechas, sin que tenga la oportunidad de negociar los precios, la cantidad y calidad de sus productos en venta. Incluso, sin tener en cuenta el costo de producción, en reiteradas ocasiones. 

El abuso económico del Estado es manifiesto, en los últimos 45 años el gobierno le ha pagado al campesino la lata de “28 libras” de café cereza ‘premium’ a $8.00 pesos moneda nacional. Sin embargo, el gobierno quien es el único comprador, pone los precios y fija la calidad del producto, por lo que nunca el productor alcanza la cosecha de productos de primera calidad.

Y toda medida que ignore las reglas del mercado está condenada al fracaso. El pago de 160 pesos por lata de café, para estimular la entrega del producto al Estado, solo ha provocado que se disparara el precio del producto en el mercado negro, que ya se está cotizando en el país a más de 40 pesos la libra.

La injusta remuneración de los precios del café condujeron a que las plantaciones dejaran de recibir las atenciones culturales requeridas y los campesinos perdieron el sentido de pertenencia. Por lo que dejaron de renovar y atender sus plantaciones, trayendo como resultado, que la cosecha 2014-2015, solo fuera de 5.544 toneladas, un país que alcanzó la producción de 60 mil toneladas de café en la cosecha de 1957-1958.

Lamentablemente, desde el mismo día que se implementó la Primera Ley de Reforma Agraria, la producción en este cultivo en particular y todos los demás sectores en general, no han dejado de deprimirse. Con alrededor de 160 mil hectáreas dedicadas a ese cultivo, hoy solo existen alrededor de 80 mil hectáreas. Todo debido a la colectivización agraria y el empeño del gobierno por eliminar la propiedad privada. Y con todo y eso se le impide al productor de café buscar nuevos patrocinadores y la comercialización libre de su producto, a un mejor comprador a precios justos.

Conclusiones:

Más de medio siglo de experimento social y violaciones al derecho de propiedad, manejando arbitrariamente las reglas económicas y de mercado han traído este vaivén - volver al mismo punto de partida- pero arrastrando los mismos errores y conceptos de siempre: la prepotencia estatal sobre los intereses naturales de la población. 

Se sabe, que el cubano logrará burlar todas esas medidas restrictivas. Las regulaciones de la llamada revolución, todas terminan en campañas. Como se dice popularmente: “Deja que pase la fiebre”. Porque aunque la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños es quien rige políticamente a los campesinos, ellos saben que, realmente no los representa.

Mayor libertad se traduce en mayor rendimiento a varios niveles. El Índice de Libertad Económica demuestra, una vez más, que los países con mayor nivel de libertad económica tienen un desempeño sustancialmente superior al resto en: crecimiento económico, ingresos per cápita, atención médica, educación, protección del medio ambiente, educción de la pobreza y bienestar en general.  La falta de libertad económica justifica la crónica crisis económica y social que se vive en Cuba por más de 57 años. En el Índice de la Libertad Económica  2015, Cuba ocupa el lugar 177 a nivel mundial, de 178 posibles. Solo superada por Correa del Norte.  Y no es casualidad que Venezuela, imponiendo el mismo sistema, ocupe el lugar 176. Queda comprobado, que ningún factor externo, menoscaba tanto el desarrollo de los países, como la propia restricción a la libertad, incluida la libertad económica.

Tomando como referencia la fundamentación de nuestra demanda estimamos los siguientes considerandos:

Considerando: que la falta de libertad económica, el monopolio estatal sobre las tierras, convirtiendo al Estado en el único latifundio del país, son las principales causas de la crisis agroindustrial en Cuba. Que han llevado al país a una situación peor que la que supuestamente justificó una guerra en la que murieron cientos de cubanos.

Considerando: que la eliminación en Cuba de la propiedad privada, y específicamente, en el sector agropecuario es la principal causa del progresivo deterioro y colapso de la agricultura en Cuba.

Considerando: que el control sobre los campesinos, que mantienen sus tierras bajo el concepto de propiedad no estatal, les impide toda autonomía e independencia en sus decisiones sobre cultivos y comercialización directa de sus productos. Por lo que se convierte en la causa principal de su incapacidad productiva. Y aun así, los campesinos “privados” son superiores productivamente al sector estatal. 

Considerando: que las medidas tomadas por el Gobierno mediante la Resolución 157 y 162 del Ministerio de Finanzas y Precios es sin lugar a dudas un retroceso  a las tímidas e insuficientes reformas económicas anunciadas por Raúl Castro, que supuestamente pretendían revertir la profunda crisis alimentaria en Cuba.

Considerando: que la fijación de precios pudiera traer ciertos beneficios a un sector de la población económicamente muy deprimido, no resuelve el problema de fondo, que son las reglas del mercado. Esa aplicación arbitraria de los precios ha repercutido negativamente en muchos productores y comerciantes, que se han visto compelidos a parar la producción y comercialización de sus productos a nivel nacional. 

Considerando: que el excesivo control gubernamental sobre los medios de producción, incluido el sector agropecuario, incluyendo nuestra emblemática industria azucarera es la causa principal de que el país esté totalmente colapsado económicamente.

Considerando: que el sector “privado” a pesar de tener alrededor de un 20 % de la disponibilidad de las tierras en Cuba y un cúmulo de prohibiciones y restricciones por parte del Estado, produce alrededor del 70 % de la producción agrícola nacional.

Considerando: que la decisión del Estado de poner límites de precios a los productos agropecuarios no dejó un margen de tiempo necesario para que los comerciantes pudiesen vender sus mercancías y recuperar sus inversiones,  teniendo en cuenta que esas inversiones fueron hechas de acuerdo a los precios del mercado en otro momento.

Considerando: que para que nuestros productores tengan incentivos y puedan  elevar la producción es indispensable que cuenten con un clima de seguridad, que respete su derecho de propiedad y puedan trazarse un proyecto de vida confiable. 

Considerando: que es una discriminación a los campesinos cubanos que el gobierno se niegue a pagar precios justos a los productores nacionales,  mientras gasta en el mercado internacional alrededor de dos mil millones de dólares, en productos que bien pudieran producir en Cuba.

Considerando: que la eliminación de la propiedad privada y la prohibición por parte del Estado, a los campesinos cubanos, de acceder libremente al mercado, insumos y fuerza de trabajo son las causas principales de su empobrecimiento y del estrepitoso declive de los niveles de producción.

Considerando: que ninguna persona en condiciones normales que esté vinculada a la producción de cualquier servicio o producto rechaza  la posibilidad de acceder a un mercado que podría significar el mejoramiento de sus condiciones de vida y de su familia. 

Considerando: que en su gran mayoría los productores cafetaleros cubanos desconocen la existencia de las normas que estableció el Departamento de Estado de los Estados Unidos para comercializar directamente con los productores privados de café en Cuba.

Considerando: que la propia medida de abrir el mercado estadounidense a los productores privados de café trae aparejada otras medidas como es proveerles insumos y asesoramiento técnicos para que puedan mejorar las condiciones agro técnicas del cultivo, lo cual la declaración de la ANAP no reconoce, ni menciona.

Considerando: que la todos los funcionarios de la ANAP, en las reuniones de base con los productores, siempre justifican la falta de insecticidas, fertilizantes y todo tipo de insumos, precisamente por el supuesto embargo norteamericano, aquí entran en franca contradicción.

Considerando: que el monopolio estatal absoluto de la comercialización del café es uno de los principales factores que han destruido el cultivo y limitado los niveles de producción

Considerando: que todos los esfuerzos y recursos para recuperar el cultivo del café en Cuba han fracasado, incluyendo el más amplio y costoso: el conocido como “Plan Turquino”

Considerando: que el acceso de los productores de café al mercado estadounidense es una oportunidad única para la recuperación de los altos niveles de producción de ese producto que se obtenían, antes de la devastadora ley de reforma agraria, que impuso el latifundio estatal en Cuba. 

Considerando: que no permitir el libre acceso al mercado nacional e internacional del café a los campesinos privados cubanos, constituye una discriminación lesiva a la dignidad humana

Por tanto: Los Municipios de Oposición en Cuba asumen la representación de todos esos productores y comerciantes  que están siendo víctimas de la manipulación y represión estatal.

Por tanto: el empeño del actual Gobierno de resolver los problemas del sector agropecuario cubano sin renunciar a esos enfoques centralizados y verticales de desarrollo, impuestos en los últimos 57 años, es la causa  de la destrucción y colapso del sector agropecuario en Cuba.

Por tanto: es un hecho que para las autoridades cubanas es más importante mantener intacto el monopolio latifundista de las tierras, con el 85 % de la propiedad de las mismas en su poder,  que revertir la situación actual y otorgarle títulos de propiedad a todos los que se encuentran en capacidad de hacer producir la tierra.

Por tanto: la solución de la crisis en el sector productivo debe comenzar por la instauración de una nueva política agraria que resguarde el derecho de los productores a su autodeterminación y promoviendo la administración comunitaria de los recursos naturales.

Por tanto: el único impedimento para que se puedan alcanzar los niveles de producción de los años previos a la revolución es la falta de la libertad económica del pueblo cubano

Por tanto: existen grandes potencialidades en diversos renglones de nuestra agricultura como es el café, cacao, tabaco, ganado, frutales, apicultura etc. que si sus propietarios tuvieran la  oportunidad de acceder a un mercado libre y justo, sin todas la prohibiciones y regulaciones que les impone el Estado, sus volúmenes producción serían lo suficiente para que los productores cubanos y sus familias pudieran disfrutar de excelentes condiciones de vida. Sin embargo, gran parte de estas producciones se pierden por diferentes motivos en el campo.  Ejemplo típico, el mango

Por tanto: en Cuba se desconoce el derecho de propiedad, se violan los principios de autonomía e independencia de los productores y comercializadores agropecuarios, entre otros.

Por tanto: las resoluciones 157 y 162 del Ministerio de Finanzas y Precios son una muestra evidente del retroceso de las  medidas iniciadas por Raúl Castro, que tenían como fin incentivar y revitalizar el proceso productivo en Cuba.

Por tanto: si el Estado consideró de forma unilateral elevar los precios de los insumos agrícolas en muchos renglones hasta un 500 %, era previsible que esta medida contribuiría a elevar los costos y por tanto se dispararían los precios de los productos agrícolas.

Por tanto: si Raúl Castro, el 26 de Julio de 2006 en Camagüey realizó un análisis crítico de la situación agropecuaria del país y reconoció la necesidad de iniciar cuanto antes reformas en el sector agropecuario,  una década después, la situación lejos de mejorar se ha agravado. 

Por todo lo antes expuesto:

Demandamos: se comience de inmediato reformas estructurales en la política del país, que retorne y garantice la propiedad privada, principalmente en el sector productivo. Que se den títulos de propiedad a todos los ocupantes de tierra en estos momentos y se busquen mecanismos para desmontar el latifundio estatal. En primera instancia devolver las tierras confiscadas a sus legítimos dueños o herederos. Que a todos los usufructuarios de tierras les sean reconocidos el derecho a su propiedad, y el pleno ejercicio de ese derecho, con prioridad a los caficultores.

Demandamos: se ponga fin a una política totalitaria de más de medio siglo, donde los productores no tienen voz ni voto, y las consideraciones políticas e ideológicas están por encima de sus intereses,  sus familias, la comunidad y la nación.

Demandamos: se redacte una nueva Ley Agraria, que deroguen todas las resoluciones y decretos ministeriales, que dé una nueva relación de propiedad, para que todas las actividades como la trasportación, comercialización, etc. de productos agrícolas no constituyan una actividad ilícita. Las altas multas, el decomiso de vehículos y las extorsiones contribuyen a elevar el consto de la gestión productiva, que inciden final en el precio que paga el consumidor.

Demandamos: que para empezar deroguen todas aquellas resoluciones, como la Resolucion157 y 162 del Ministerio de Finanzas y Precios que puedan tener un impacto inmediato positivo sobre los productores y comerciantes agrícolas, traduciéndose en beneficio directamente en la población.

 Demandamos: que se discuta de forma abierta y clara con todos los productores de café del país, si consideran oportuno y factible, poder acceder de forma libre al mercado nacional e internacional. Y se respete su determinación. Convencidos que es el único modo de que estas familias pueden maximizar sus ingresos y elevar su nivel de vida.

 Demandamos: que todo el apoyo financiero o material que se ofrezcan de cualquier entidad internacional para recuperar el cultivo de café y otras producciones agropecuarias en Cuba se le dé un uso adecuado y  la selección de los  posibles beneficiarios no estén sujetos a consideraciones de índole política e ideológica.

Demandamos: que se permita la libre asociación y que la afiliación del campesinado cubano a la ANAP no sea  de carácter obligatorio, sino que ellos puedan escoger como organizarse y qué organización los representa.

Demandamos: poner en marcha un grupo de medidas encaminadas a mejorar las condiciones de vida de los campesinos en las montañas, especialmente en las zonas cafetaleras, para revertir el éxodo a las ciudades, motivar el retorno de antiguos pobladores y garantizar la recuperación del cultivo del café.

Demandamos: se permita una interacción directa entre los proveedores de ayudas internacionales y los campesinos, a fin de garantizar un uso adecuado de los recursos y fondos asignados. Además, que el Estado no utilice estos recursos para premiar o castigar a personas afines o contrarias a la ideología oficial.

Dada a los 28 días del mes de junio de 2016 Y para que así conste, firmamos la presente los integrantes del Municipio de Oposición en Cuba.

Documentación  fotográfica de los distintos Municipios de Oposición:

Artemisa


Cooperativas que han cerrado sus puntos de venta por la regulación de los precios


Sin embargo, el inspector sigue poniendo multas

Habana


Como se aprecia en la foto, los precios siguen altos por muchos puntos cerrados

Las Villas


El Caracatey, uno de los dos centros mayoristas en el país fue cerrado indefinidamente

En Camajuaní también hay muchos puntos de venta cerrados

Holguín


En Velasco, Holguín han demolido la mayoria de los puntos de venta y cuentapropistas

Santiago de Cuba


Como se observa en la foto, en el Mercado de Carlos Duboy, el mango es la principal oferta

Los cuentapropistas tienen más ofertas, pero unas condiciones de trabajo pésimas y no pueden invertir más

Songo - La Maya


En Songo-La Maya el impacto de la medida también se ha hecho sentir

El nivel de vida alcanzado por los caficultores cubanos (En la foto el caficultor Arturo Arias Gómez en su viviemda)

El Ing. Hergues Frandin visita las plantaciones del campesino  Arturo Arias Gómez