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Global Center for Proactive Democracy                                 Wednesday, September 16, 2020

Centro Global para la Democracia Proactiva

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Gobierno de Transición, proactividad y reciprocidad para una Cuba sin dictadura.


I
ng. Hergues Frandin Diaz
Dir. Proyectos del Centro de Estudios para la Democracia Proactiva
Teléfono: 502 471 8741
Email: herguesfd@yahoo.com


 

 

Louisville, Kentucky - Septiembre 16, 2020 - La oposición cubana ha sufrido todo tipo de maltrato, abuso, empezando por fusilamientos, desapariciones, destierros, actos de repudio, golpizas y todo cuanto dolor e impotencia le produce imborrables secuelas al ser humano, todo esto y cuanto desconocemos durante más de 60 años. Agravado por la complicidad que durante años encontró el régimen castrista en organizaciones internacionales o con el silencio cómplice de países de la región, principalmente. El régimen siempre fue muy habilidoso en buscar a sus aliados apoyados en la naturaleza perversa del ser humano, aun cuando desde naciones democráticas diferentes gobiernos no eran capaz de hacer las respectivas denuncias, a expensas de que ellos mismos pudieran ser víctimas de las labores encubiertas de subversión del castrismo o a través del chantaje a diplomáticos extranjeros radicados en la Isla.

La oposición cubana criticada, menospreciada y por supuesto satanizada por los alabarderos del régimen, con frecuencia es caracterizada por falta de un liderazgo real o capaz de empujar a la nación hacia los anhelados cambios que necesita, con lo cual el Centro de Estudios para la Democracia Proactiva está en absoluto desacuerdo. Pues en Cuba si están esos líderes capaces y con la suficiente preparación, a pesar del adverso escenario en el que desarrollan su difícil labor.

Ahora bien, a criterio del Centro de Estudios el problema fundamental radica en los mecanismos empleados hasta ahora que no han permitido estructurar una verdadera oposición política con los mecanismos para formar gobierno. Por tanto, nos arriesgamos a formular una propuesta para institucionalizar la oposición cubana mediante procesos electorales internos, con un ente rector: un Consejo Electoral.

De forma paralela se trabajará para  buscar el  desconocimiento en la arena internacional del régimen cubano, por ser gobierno ilegitimo. Para ello nos dirigiremos a en cuanto fórum u organización política y democrática exista en el mundo, siempre buscando el apoyo y respaldo de los Estadios Unidos en tan difícil empeño.

La configuración del esquema político que dé participación a las fuerzas internas estaría conformada por los Municipios de Oposición, por ser de carácter horizontal y que extiende su tejido a lo largo y ancho del país en la cual conoce el contexto de cada región y que trabaja en la representación social de cada población según el territorio en particular, con un elemento en común; la elaboración de demandas sociales dirigidas a las autoridades del partido y gobiernos municipales, a la vez que sus respectivos líderes han tenido la posibilidad de interactuar personalmente con los principales representante del régimen en los territorios del país donde están conformados.

Sin embargo, la participación y representación en la conformación de un ente electoral debe contar con la propuestas de candidatos de todas la organizaciones políticas y de la sociedad civil independiente en Cuba para no excluir a aquellos lideres capaces o ciudadanos de a pie con vocación de servidores públicos, preparados y bien identificados con los objetivos del proyecto.

La supresión de derechos por un régimen totalitario permanece, sólo cambia su forma. Ese cambio de forma en la represión y sistemática violación a los derechos humanos nos obliga a actuar en consecuencia: el desconocimiento de un régimen tiránico y la conformación de un gobierno de transición para la restauración a la democracia expresada anteriormente.

¿Que nos mueve?, ¿que nos impulsa a la formación de un gobierno de transición? Para nosotros la nula voluntad del régimen de democratizar el país, sino todo lo contrario; su disposición como prioridad irrestricta a mantenerse en el poder a costa de la violación sistemática de los derechos humanos; el control absoluto de la sociedad y paradójicamente, seguir teniendo como premio el reconocimiento internacional ‘de gobierno legítimo’.

El régimen trabaja y lo hace con perversidad, porque como pueblo no nos incluye, lo hace siempre desde su posición de fuerza y desconoce a todo tipo de organización civil que no sea la conformada y representada por ellos mismos. Un gobierno de transición que represente a los cubanos de a pie, con reconocimiento internacional, incluso ante la Organización de Estados Americanos (OEA) es factible desde hace mucho tiempo. Tenemos como precedente en la región, el desconocimiento de Nicolás Maduro y la proclamación de Juan Guaidó como Presidente Encargado de Venezuela.

Hay sobradas razones de ilegitimidad en el gobierno cubano, partiendo de la imposición del Partido Comunista como única fuerza dirigente y rectora de la sociedad cubana, razón que entra en franca contradicción con el derecho soberano de un pueblo y el carácter representativo de todas las facciones y tendencias políticas de una nación soberana, alejada totalmente del deseo martiano al decir; “quiero que la ley primera de la República sea el derecho de todos los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

De ahí que el Centro de Estudios para la Democracia Proactiva promueve el proyecto de Restauración a la Democracia Institucional en Cuba con la conformación de un gobierno de Transición apoyado en las siguientes razones:

1-. Toma del poder por la fuerza, mediante una rebelión armada 1959. Fidel Castro declara el carácter socialista de la revolución el 16 de abril de 1961, solo rodeado de sus seguidores armados.

2-. Se gobierna por Decreto desde 1959 hasta 1976. Se ignora la Constitución de 1940, aprobado por todos y causa de la rebelión armada contra Fulgencio Batista.

3-. No existe la separación de poderes. El poder judicial y el poder legislativo están sometidos en absoluto al poder ejecutivo.

4-. Se diseña un Sistema electoral con un partido único y mediante delegados, que una buena parte de ellos se denominan delegados directos, ya que son elegidos por organizaciones afines al régimen, como la Federación de Mujeres Cubanas, Comités de Defensa de la Revoluciona, Central de Trabajadores de Cuba, Unión de Jóvenes Comunistas, entre otras.

5-. La oposición política, judicializada su actividad como contrarrevolución, actos contra la Seguridad del Estado o traición a la Patria.

6.- La pena de muerte como castigo supremo, incluso contra los opositores políticos por razones políticas.

7-. Sólo pueden elegir y ser elegidos para formar parte del gobierno a cualquier instancia los denominados integrados, o sea personas que pertenecen a las diferentes organizaciones políticas o de masas instituidas por el régimen.

8-. Un sistema de control y vigilancia de todos los ciudadanos, mediante los llamados Comités de Defensa de la Revolución y los servicios de inteligencia de los Órganos de la Seguridad del Estado (la policía política).

9-. No hay alternabilidad del poder. Más de 61 años en el poder de forma continua el mismo gobierno, con el control de todos los medios de comunicación, la existencia permanente de presos políticos y la represión instituida como ley, entre otras son elementos suficientes para considerar ilegitima cualquier forma de gobierno.

Más  elementos clarificadores de los objetivos del proyecto podemos encontrarlos en nuestro propio sitiowww.democraciaproactiva.org.com, bajo el Titulo de: Restauración a la Democracia Institucional en Cuba.

 
 
 

 

 

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