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Global Center for Proactive Democracy                                 Thursday, April 22, 2021

Centro Global para la Democracia Proactiva

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Metodología para la lucha cívica confrontacional

Se define como lucha cívica confrontacional a la defensa de ideas y conocimientos ante personas o en espacios públicos, ejerciendo la libre expresión en aquellos lugares donde la libertad de expresión se encuentra coartada.  

La efectividad de la lucha cívica confrontacional depende de los métodos y formas en que se  realice, por lo que es necesario definir una metodología que norme los actos de confrontación cívica.

La confrontación cívica se puede realizar en cualquier lugar y circunstancias y pude ser de forma individual o colectiva.

El éxito de la confrontación cívica depende mucho de la capacidad de información y conocimientos de sus actores. Además de un buen entrenamiento psicológico y emocional para neutralizar el miedo escénico y dominar el escenario.

No se puede confundir la confrontación cívica con el enfrentamiento verbal descontrolado y sin argumentos, donde se repiten calificativos y descalificativos de ambas partes.

La confrontación cívica se puede emplear de forma directa o personal para contrarrestar la acción de los represores. Para ello deben tenerse los mejores argumentos, asumir las amenazas como parte natural del comportamiento represivo y desestimar de forma expresa la importancia de cualquier castigo, incluida la prisión.  Como mejor surte efecto la confrontación cívica contra el represor es cuando se toma por sorpresa y no espera ese comportamiento del reprimido. Esto es válido, incluso durante la presencia policial y agentes de la Seguridad del Estado sitiando viviendas de opositores. El enfrentamiento cívico lo puede hacer, tanto la víctima, como un grupo de apoyo cívico.

El enfrentamiento cívico se puede hacer en todas las circunstancias: durante los allanamientos, arrestos, detenciones transitorias e incluso dentro de la prisión.

Cada cual puede elaborar sus propios argumentos, partiendo de información pública, citas históricas, vivencias personales e incluso, utilizando pronunciamientos de sus propios líderes que con el tiempo se hicieron contradictorios. Todo eso se puede ensayar durante los entrenamientos.

La confrontación cívica pública se puede realizar de forma espontánea o planificada. Si hay un ambiente propicio y se produce un incidente social espontáneo se puede capitalizar la situación. En estas circunstancias siempre es preferible una alocución en forma de discurso. También cualquier actividad oficialista como reuniones, círculos de estudio, etc. se puede aprovechar para romper el hielo de la confrontación cívica.

La confrontación cívica pública planificada se organiza y ejecuta en forma de peñas, que nosotros bautizamos como Peñas Democráticas. La espontaneidad del acto se logra mediante un corum previamente determinado, con participantes que irán motivando la participación con sus preguntas sobre los temas de interés. Los temas de interés más polémicos casi siempre están relacionados con medidas impuestas o determinadas por el régimen recientemente.

Algo que define muy bien la confrontación cívica es que no va al escenario de confrontación física. No intenta movilizar personas hacia sitios controlados o restringidos. Siempre ocupa sitios o plazas vacías y trata de hacerlo de acuerdo a un derecho institucional.

Observaciones finales:

Una muestra de la falta de acción de nuestra confrontación cívica es que en todo reporte de incidente con la policía regular o política siempre se menciona y se da preponderancia a los que ellos dijeron, incluidas sus amenazas. Nunca aparece la defensa de nuestra gente y sus argumentos, y no es omisión. Todo indica que no hubo una reacción contundente y convincente de parte de nuestra gente frente a esa acción policial.

Algo que sucede muy frecuente, agentes policiales amenazan con largas condenas de prisión, algo que no es su competencia. Sin embargo, asumimos su amenaza y no le cuestionamos inmediatamente su usurpación de funciones y no increpamos su condición de un simple agente, haciéndole saber que no es un funcionario del sistema judicial.

Toda organización, incluidos los Municipios de Oposición, tienen que tener un capacitador cívico, que se prepare constantemente y de entrenamiento a los demás de forma sistemática.

 

 
 
 

 

 

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