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Global Center for Proactive Democracy                                 Friday, May 02, 2014

Centro Global para la Democracia Proactiva

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ESTUDIO POLÍTICO SOCIAL


RESPONSABILIDAD SINDICAL EN EL BAJO NIVEL SALARIAL DE LOS TRABAJADORES Y OBSTÁCULO EN EL TRÁNSITO HACIA LA DEMOCRACIA.


AUTOR: 

Ing. Hergues Frandín Díaz,
Director General, CEEDPA.

www. democraciaproactiva. org


ESTUDIO REALIZADO POR EL CENTRO DE ESTUDIOS ESTRATEGICOS PARA LA DEMOCRACIA PROACTIVA "JOSÉ IGNACIO GARCIA HAMILTON" DE SANTIAGO DE CUBA (CEEDPA).

CUBA, Marzo 2014

Resumen

Hablar de sindicatos es un tema que atrae a muchas personas debido a la representatividad que ellos deben asumir ante los obreros afiliados a él, de ahí que los gobiernos democráticos y totalitarios presten especial atención; los primeros a sus demandas, los segundos a mantener el control sobre estos y los propios sindicatos por vivir en armonía. Los sindicatos obreros, la Central de Trabajadores de Cuba, surgimiento, características y representatividad son algunas de las aristas que necesitan ser evaluadas por los obreros cubanos y pueblo en general. Esencia y rol de los mismos pudieran quedar entre dicho con este trabajo, donde afloran interrogantes como: ¿Es la clase obrera cubana digna continuadora de nuestros antecesores?; ¿Unidad, liderazgo o servilismo?; ¿Cuán responsables somos de que las cosas estén así?  Ante tales interrogantes el estudio  hace una revisión crítica de la situación de la clase obrera cubana en dos tiempos pasado y presente. Vincula el marco legal en que se desarrolla el sector y su posible aplicación en defensa de sus derechos a la vez que expone los acápites de la declaración universal de los derechos humanos y la constitución de la república violados con frecuencia  y que Cuba a pesar de ser reconocida por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la práctica no exhibe mejoras salariales y óptimas condiciones de empleo, por una serie de causales entre la que prevalece, la falta de voluntad política del gobierno. El Centro de Estudios para la Democracia Proactiva de Santiago de Cuba se trazó como objetivo: identificar los factores que dentro de la organización obstaculizan el proceso democratizador cubano y brinda posibles alternativas. Caracterizando las organizaciones obreras y su estado actual. Como resultado se ofrecen puntos de partida acorde a los modelos internacionales y particularidades de la problemática;  sindicatos obreros, Central de Trabajadores de Cuba, día internacional de los trabajadores, derechos constitucionales y violaciones de los derechos humanos en relación al tema. En el estudio se emplearon métodos y técnicas como la observación, la revisión  bibliográfica, el análisis- síntesis, entrevistas a varios colectivos  obreros, población santiaguera, más la experiencia personal.

Introducción:

Sindicatos, origen, función e importancia.

El surgimiento de los sindicatos se dio como respuesta de los trabajadores a los efectos más dañinos de la Revolución Industrial. Los primeros sindicatos se localizaron en Europa occidental y en Estados Unidos a finales del siglo XVIII y principios del XIX, resultando Inglaterra el primer país en reconocerlo en 1824.

En América Latina los sindicatos aparecieron a finales del siglo XIX, primero en Argentina y Uruguay después se constituyeron en Chile y otros países. La influencia de los trabajadores españoles e italianos emigrados a Sudamérica resultó decisiva en el proceso de formación del sindicalismo, mientras que en México tuvo gran influencia el sindicalismo estadounidense.

En los países no democráticos que han sufrido una revolución o un golpe de Estado —civil o militar— o no son países independientes, no suelen existir sindicatos libres. Tal es el caso de Cuba y China donde los sindicatos dependen del gobierno y se encargan de poner en práctica los programas de producción de la economía planificada; este tipo de sindicatos se caracteriza por ejecutar  programas estatales.

Aunque las organizaciones sindicales internacionales tienen poco poder, su importancia estriba en que fomentan la cooperación y facilitan el intercambio de información realizando importantes esfuerzos para coordinar sus líneas de acción. La Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), también ha desempeñado en este sentido un papel preponderante.

Los países democráticos conciben a los sindicatos como la  asociación de trabajadores cuyo fin es mejorar las condiciones económicas y sociales de éstos. El sindicato representa los intereses de sus afiliados, negociando con el empresario los incrementos salariales y las condiciones laborales durante la negociación colectiva. En los casos que no es posible llegar a un acuerdo, el sindicato podría convocar una huelga o llevar a cabo cualquier otro tipo de acción sindical para presionar al empresario.

Una característica que resalta en algunos países democráticos es que un sindicato es el brazo económico de un movimiento social más amplio, que puede incluir un partido político y una cooperativa. En aquellos países donde no existen estos vínculos formales, los sindicatos participan en la vida política, ejerciendo presión para que se promulguen determinadas leyes, o apoyando a algún candidato que defienda los intereses de los trabajadores. Muchos sindicatos también ofrecen servicios de asesoría jurídica para resolver problemas de empleo, seguros y otros tipos de atenciones para los miembros del sindicato y sus familias.

La tipología de los sindicatos pueden ser de tres formas: sindicatos de trabajadores, a los que se  afilian cualquier trabajador; sindicatos profesionales, a los que se afilian los trabajadores de determinada profesión, como electricistas, carpinteros, o pintores; y sindicatos industriales, a los cuales se pueden incorporar los trabajadores de una determinada industria, como los del sector automovilístico o los de la siderurgia. Téngase en cuenta que los funcionarios públicos también pueden unirse.

En la actualidad la principal función de los sindicatos libres en países democráticos consiste en lograr acuerdos, mediante la negociación colectiva, con los empresarios. Valido destacar que los temas a tratar en esta negociación no se restringen a la mera negociación de horas de trabajo y salarios, lo que refleja la creciente complejidad de las sociedades industriales, la fuerza de los sindicatos y el poder que tienen para capitalizar las exigencias de los trabajadores. En varios casos, los acuerdos colectivos especifican con gran detalle cuáles serán los salarios, la cantidad de horas de la jornada laboral, los días de vacaciones, las condiciones de trabajo y otras ventajas. En otros casos, los sindicatos utilizan su poder para forzar la promulgación de leyes a favor de todos los trabajadores, mayores pensiones de jubilación, un mejor seguro de desempleo, regulaciones sobre seguridad en el trabajo, más vacaciones, bajas por maternidad, viviendas de protección oficial, seguro médico obligatorio e incluso la creación de tribunales especializados en temas laborales  y procedimientos conciliatorios que protejan a los trabajadores de decisiones arbitrarias.

Cuando los sindicatos han tenido suficiente fuerza y poder como para amenazar el proceso de producción, sus acciones y sus presiones ha permitido mejorar el nivel de vida, no sólo de sus miembros, sino de toda la población. Sin embargo, el éxito de su acción depende de la capacidad del empresario y de la sociedad para hacerse cargo de los costes económicos que permiten cumplir con las exigencias sindicales. Por ejemplo, en los países democráticos los sindicatos han logrado mejoras durante los períodos de expansión económicas; sin embargo, durante las recesiones acuden a los gobiernos exigiendo ayudas económicas para los trabajadores, puestos de trabajo y otras demandas. Resultando todo lo contrario en los países comunistas o no democráticos donde el poder de los sindicatos es mucho más limitado y la subordinación al partido único los coarta.

Al identificar los rasgos característicos entre los sindicatos en las sociedades democráticas y las comunistas se  arriba a la siguiente conclusión:

Rasgos distintivos de los Sindicatos

Países democráticos.

Países totalitarios

Activos: Presionan al empleador.

Pasivos: Esperan y cumplen orientaciones del empleador.

Rebeldes: Protestan, desafían, tienen capacidad de negociación.

Obedientes: Acatan, son sumisos, incapacidad para negociar.

Independientes: Autónomos, tienen poder de convocatoria.

Dependientes: Se subordinan, son conformistas.

Liderazgo: Defienden los intereses de los trabajadores.

Servilismo: Defienden los intereses de la clase gobernante.

Claros: Instruidos, educados, demandan soluciones.

Manipulados: Engañados, retóricos, entretenidos, aceptan justificaciones.

Libres

Controlados.


Desarrollo:

CTC: antecedentes, surgimiento y actualidad.

La CTC tuvo su antecedente en la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC), que desde sus inicios apoyó e impulsó las luchas entre clases. La CNOC, en los años de la república llevó a cabo dos conocidas huelgas: la primera en agosto de 1933 que  puso término al gobierno de Gerardo Machado, y la segunda en marzo de 1935 en el gobierno de Batista-Caffery-Mendieta.

En 1925 se desarrolló la primera conferencia obrera cubana teniendo a Alfredo López como su principal promotor. Gerardo Machado advertido del peligro que significaba la Confederación e intentó neutralizarla con la desaparición de Alfredo López en 1926. A partir del año siguiente, Rubén Martínez Villena, asesor legal como abogado se convirtió en su principal dirigente, éste aprovecho su capacidad y poder de convocatoria y logró que los sindicatos crecieran, resultando determinante en la huelga de marzo de 1930, que paralizó por más de 24 horas a casi toda la nación.

La organización desempeñó un papel muy dinámico en el derrocamiento del gobierno de Gerardo Machado. También se opuso a Batista y al embajador  norteamericano Caffery, a la vez que participó en la huelga de marzo de 1935, a la que la falta de unidad entre las fuerzas revolucionarias llevó a la derrota. La represión fue tremenda. Ocuparon militarmente los sindicatos y militarizaron la Universidad Nacional y los centros de trabajo. La CNOC quedó desarticulada y unos pocos sindicatos pudieron desarrollar actividades bajo amenazas de muerte o de ir a prisión.

En el curso del año 1937, la situación del país se dificultaba a diario, las masas presionaban y se revelaban contra los mecanismos de coacción instaurados, obligando a Fulgencio Batista a promover una apertura democrática, en la que hizo concesiones a la oposición.

A finales del propio año 1937, liberó a tres mil presos políticos; posteriormente, restableció la autonomía universitaria y permitió la actividad sindical. José María Pérez y otros destacados líderes obreros fundaron en 1938 la Federación de Trabajadores de la Provincia de La Habana (FTPH), la cual estimuló la creación de la nueva central sindical nacional.

En septiembre de 1938 México sirvió de anfitrión al Segundo Congreso Obrero Latinoamericano, allí los líderes sindicales cubanos que participaron forjaron el compromiso de lograr la unificación del movimiento obrero en Cuba.

Del 23 al 28 de enero de 1939 en Ciudad de La Habana se realizó el Congreso Constituyente de la Confederación de Trabajadores de Cuba, en el cual participaron alrededor de 1500 delegados provenientes de 700 organizaciones de masas cumpliéndose el acuerdo del Segundo Congreso Obrero Latinoamericano.

Este adoptó diversos compromisos, primero el cese de toda forma de persecución y chequeo policiaco a las actividades sindicales, segundo abogó por una Asamblea Constituyente que dotara a Cuba de una nueva Carta Magna y por último la solidaridad con el pueblo español en su lucha contra el fascismo.

Particular relevancia tuvo el acuerdo de declarar disuelta la CNOC, quien llevó al movimiento obrero a un nivel superior de organización y claridad, dando lugar a la  creación de  la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), eligiendo al obrero Lázaro Peña para que se desempeñara en el cargo de secretario general de la organización. El 9 de abril de 1943 por el decreto mil 123, publicado en la Gaceta Oficial se reconoció legalmente la organización.

En el periodo de 1939 a 1947, la CTC resultó ser un baluarte de unidad de la clase obrera cubana y de la defensa de sus intereses, preocupando constantemente al gobierno, este último empeñado en desarticularla. Para lo cual acudieron a la traición de dirigentes corruptos, como Eusebio Mujal, posterior  "líder" de la CTC, convertido en un próspero propietario. Utilizando hábilmente un acápite de una ley de impuestos aprobada para pagar nuevas plazas de maestros, fondos robados  impunemente por Fulgencio Batista y su titular de Educación, Anselmo Alliegro, durante su presidencia en el período (1940-1944), así logró alcanzar inconcebibles registros de malversación en la época de los gobiernos auténticos, con el presidente Grau y su ministro José Manuel Alemán, quienes también utilizaron esos fondos para comprar pandilleros.

El sindicalismo cubano afrontó momentos desagradables para la clase obrera, Lázaro Peña y otros líderes de células fueron defenestrados de sus puestos. Peor suerte corrieron otros, como Jesús Menéndez y Aracelio Iglesias, vilmente  asesinados. Poco a poco se instaló una CTC oficialista y deshonesta. Paradójicamente la llamaron CTK, en alusión al inciso k de las malversaciones de la ley de impuestos.

El movimiento obrero quedó dividido repercutiendo negativamente en la situación del país: en 1952 se aplicó la ley de fuga, los obreros se vieron menguados e incapacitados para reclamar y defender los intereses nacionales. Esta situación se mantuvo durante seis años cuando se efectuó la Huelga General de enero de 1959 evidenciándose unidad en la clase obrera.

Instaurado en Cuba el gobierno revolucionario de 1959 y posterior al X Congreso Obrero en el año 1961 cambia su nombre al de Central de Trabajadores de Cuba.

Sin embargo, que es la CTC 55 años después: ¿Realmente defiende los intereses de la clase obrera? ¿Perciben los obreros un salario real? ¿Son buenas las condiciones laborales en las que se desarrollan los trabajadores? ¿Después de brindar largos años de trabajo aportando a la sociedad pueden disfrutar de una seguridad social y vivir un retiro digno? ¿Alguna sesión sindical ha realizado acciones concretas en contra de los disponibles (despidos)? quizás estas y otras interrogantes podrían resumirse con: ¿qué defendemos?

Con lo visto hasta aquí, pudiera establecerse un símil comparativo entre el antes  y el ahora para la clase obrera y el gobierno. En el cual se aprecia como en el presente y desde hace rato, los obreros empobrecen económica y humanamente, a la vez que el régimen acude a la militarización de la economía. Y designa a personas  corruptas y arribistas para la administración de empresas y comercios. Así como crea las tenebrosas “Brigadas de Respuesta Rápida”, con obreros ignorantes, patrioteros y desvalorizados, obligados a reprimir a quienes sufren iguales miserias y no a quienes lo convierten en miserables, incluyendo a profesionales necesitados de una salida al extranjero en busca de beneficios creados en sociedades democráticas, ausentes en el “socialismo próspero y sostenible”.

Concluido el XX Congreso de la CTC, efectuado del 20 al 22 de febrero de 2014, fueron seleccionados como secretario general de las CTC Ulises Guillarte De Nacimiento y segunda secretaria Carmen Rosa López. La CTC  está compuesta por: Congreso, Consejo Nacional, Comité Nacional, Secretariado Nacional, sindicatos nacionales, ramales, comités provinciales, buró sindical a nivel de empresa, y sección sindical.

A la CTC se integran unos 19 sindicatos nacionales y la afiliación sindical es supuestamente de manera “voluntaria”. Está establecido en sus Estatutos que se efectúen congresos cada 5 años  donde se selecciona al Secretario General y a los nuevos representantes que están comprendidos en el Consejo Nacional, el Comité Nacional y el Secretariado. En cada centro de trabajo, en el que trabajen más de 5 personas, puede existir una sección sindical. Varias secciones sindicales conforman un buró sindical. El 96% de los trabajadores cubanos pertenecen a la CTC. A esta  organización el gobierno la abandera como una fuerza muy importante para la defensa de los intereses de la Revolución (Cúpula Gobernante). El Secretario General de la CTC es miembro de la máxima dirección del Estado y del Partido Comunista. Además, cuenta con el semanario Trabajadores, órgano oficial de la organización. Sus dirigentes sindicales se capacitan en los 14 centros provinciales y en la Escuela Nacional de Cuadros “Lázaro Peña”.


XX Congreso de la CTC

 

Gral. de Ejército Raúl Castro en la clausura del XX Congreso de la CTC.

Durante los días 20 – 22 de febrero de 2014 se realizó en la Habana el XX Congreso de la CTC, como era de esperar, solo cambió la dirigencia de la organización. La clase obrera cubana, que centraba sus esperanzas en la inmediata puesta en marcha de acciones concretas que revirtieran el estado de apatía, y necesidades que los asfixia colisionaba nuevamente con los acostumbrados discursos triunfalistas. Esta vez era Raúl Castro, quien en la clausura del evento hábilmente reconocía los niveles de miseria en que se encuentra la clase obrera, pero dirigía los cañones hacia la crisis económica de algunos países de Europa y  hacía énfasis en el fortalecimiento del trabajo político e ideológico y la necesidad de atraer la inversión extranjera, sobre todo por los acontecimientos que tambalean al gobierno venezolano y por enésima vez, encumbraba a Fidel Castro como el gran maestro y más preocupado por los trabajadores.

Sus propias palabras desenmascaraban que el congreso nada tenía de novedoso, nada que aportar, solo dar continuidad a los lineamientos del PCC, demostrándose así que la CTC es una pseudo-representación de los trabajadores cubanos, supeditada al oficialismo. Sin embargo, dejó entrever sus preocupaciones ante la aparición de nuevas formas de gestión no estatal en la economía (Trabajadores por cuenta propia), y la necesidad de que estos se integren al movimiento sindical, convencido de la presión que objetivamente ejercen sobre las aspiraciones de los trabajadores estatales, cansados, pobres y contenidos de ver incrementados sus salarios lo antes posible. Su habilidad consistía en transmitir un mensaje optimista a esa masa trabajadora, asegurándole que el sistema económico que prevalecerá en la Cuba socialista continuará basándose en la propiedad de todo el pueblo (Estado), sobre los medios fundamentales de producción y que la empresa estatal es y será la forma principal en la economía nacional, de cuyo resultados dependerá la construcción de un socialismo próspero y sostenible del cual van 55 años almacenando fracasos, e involucionando en caída libre  y lo que es peor, con una deuda en la que los hijos de los hijos de nuestros hijos seguirán pagando consecuencias.

Para los 19 sindicatos nacionales que agrupan a unos 2 998 634 trabajadores afiliados, aproximadamente de los cuales, 2 millones 850 000 realizaron el análisis del documento base en 66 000 asambleas, no se conoce nada de sus propuestas y menos a solución a sus demandas, si las hubo. O sea, de nada de nada.

Sin embargo, los problemas laborales en Cuba se toman en cuenta más por factores externos que internos. Así lo demuestra la mejora salarial solo para algunos profesionales del sector de salud. Según el propio pronunciamiento oficial, debido a la rentabilidad de sus servicios en el exterior, pero todo indica que es para evitar el abandono de las llamadas misiones por parte de muchos de estos cooperantes y las declaraciones hechas por la Dra. Ramona Matos Díaz al conocer que por ejemplo en Brasil el contrato está pactado en 4 255.00 dólares, de los cuales, los médicos recibirán solo 1000. Ahora bien, a partir de este mes de marzo, los médicos del programa “Más Médicos”, que se encuentran en tierras cariocas, recibirán 1 125.00 dólares  mensualmente. Quedando demostrado, que si no se ejerce presión, las cosas se quedan igual.

El incremento salarial aprobado este  miércoles 19 de marzo por el Consejo de Ministros, para el sector de la salud, que beneficiará a más de 440 mil trabajadores del sistema médico que labora dentro del país, iniciándose a partir del 1ro. de junio del año en curso, con los salarios correspondiente al mes de mayo, no es más que una manera de incentivar a esos profesionales, que por su propia necesidad están recibiendo prebendas de los pacientes y  se muestran apáticos ante el trabajo, que se aumenta significativamente con el déficit de médicos y personal de salud  y del retroceso tangible que experimenta toda la infraestructura de salud cubana.

La historia sobre el 1ro. de Mayo, fiesta de los trabajadores cubanos.

Entre los meses de abril y mayo de  1886 en la ciudad de Chicago, Estados Unidos de América, se produjeron una serie de eventos que marcaron un hito en la historia obrera mundial. Todo enmarcado en el reclamo de la jornada laboral de ocho horas, que aunque había sido aprobada por el presidente Andrew Johnson, mediante la llamada Ley Ingersoll,  muchos empresarios y estados se negaban a cumplir. 

El 1 de mayo de 1886, 200.000 trabajadores iniciaron la huelga reclamando la jornada de ocho horas, mientras que otros 200.000 obtenían la conquista de su reclamo con la simple amenaza de paro. En Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peores que en otras ciudades del país las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola Mc Cormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2 la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50.000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente de sus puertas, cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies, sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal.

El 4 de mayo a las 21:30 el alcalde, quien estuvo presente en el acto de Haymarket Square para garantizar la seguridad de los obreros, dio por terminado éste. Pero el mismo siguió con gran parte de la concurrencia (más de 20.000 personas). El inspector de la policía John Bonfield consideró que habiendo terminado el acto no debía permitir que los obreros siguieran en ese lugar, y junto a 180 policías uniformados avanzó hacia el parque y empezó a reprimirlos. De repente estalló entre los policías un artefacto explosivo que mató a un oficial de nombre Degan y produjo heridas en otros. La policía abrió fuego sobre la multitud, matando e hiriendo a un número desconocido de obreros.

La influencia europea y procedencia de muchos de los participantes, el concepto anarquista de varios de los líderes sindicales y sus afiliados, la instigación de la prensa, la brutalidad policial y una decisión jurídica muy cuestionada a la hora de impartir justicia fue lo que caracterizó todo este acontecimiento histórico. Lo que culminó con la condena a la pena de muerte por ahorcamiento de cinco de los implicados. Los ejecutados luego fueron bautizados como los “Mártires de Chicago” y la fecha del 1ro. mayo reconocida como el dia Internacional del Trabajo o de los Trabajadores.  

En EE.UU este día no se celebra el 1ro. de mayo, pues sería como una apología a la anarquía y la violencia que se generó en esa  jornada sangrienta, pero mundialmente se ha convertido en una fecha donde los trabajadores reclaman sus reivindicaciones laborales de diferentes formas, a través de mítines, marchas, distribución de boletines, etc. Incluso en los Estados Unidos en los últimos años se realizan marchas a favor de la regularización migratoria para millones de personas que han entrado de forma ilegal al país.

En la mayoría de los países, donde la clase obrera goza de muchas y mejores condiciones que en Cuba, se hacen innumerables reclamos. En Cuba, se celebra ese día con propósitos diferentes al resto del mundo. Este día se transforma en una marcha organizada por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), asesorada por el Partido Comunista y el Gobierno, a nivel provincial, municipal y consejos populares. La CTC se convierte en polea de trasmisión de la clase gobernante y traiciona a los obreros. Se hace de las autoridades en el poder para desvirtuar la esencia de sus reclamos y mantener a las masas hipnotizadas con la misma retórica: alabanza al régimen, profiriendo un falso triunfalismo por las supuestas “conquistas revolucionarias” y de respeto a los derechos de los trabajadores,  con gritos y consignas delirantes de los manipulados trabajadores, encabezados por un frenético líder sindical.

El régimen controla a las personas, según su estatus y compromiso de supervivencia. Los dirigentes y cuadros de empresas e instituciones participan porque consideran que es su deber, significa un compromiso ante sus trabajadores, deben dar el ejemplo y agradecer a la revolución. Los oficiales de la seguridad del régimen deben trabajar ese día, para velar a los disidentes, opositores o cualquier descontento que  pudiera entorpecer el espectáculo. Los funcionarios del Partido Comunista y del Gobierno tienen que garantizar que todo salga bien y apoyar a los que los mantienen en el poder, de ahí sus privilegios. Los de la prensa plana, radial o televisiva del oficialismo, advertidos  de cerrar los lentes y micrófonos ante cualquier escena que revele descontento e insatisfacción popular también están presentes.

Por otra parte,  los locutores deben afilar sus cuerdas vocales, mostrarse eufóricos, contentos, asombrados con el desfile. Mientras los trabajadores simples, que son la mayoría, se doblegan y asisten para no marcarse. Su objetivo, lograr que el encargado del sindicato lo anote en una hoja habilitada al efecto.

El control ciudadano se convierte en uno de los tantos factores que imposibilita el avance hacia una sociedad democrática en Cuba.  La clase obrera, una de las organizaciones más populosas del país, con un peso político importante no escapa de ese control y manipulación, para evitar su emprendimiento en una lucha de reivindicación laboral. De ahí, que los trabajadores por cuenta propia se conviertan en factor objetivo y adverso a los intereses del régimen. Supuestamente, los trabajadores por cuenta propia, son independientes económica y políticamente y no están sometidos a los métodos tradicionales de ideologización como los matutinos, charlas, discursos, etc. que se efectúan en los centros laborales. Para este nuevo sector laboral, los mecanismos de adoctrinamientos no significan nada, por lo que se convierte en un imperativo para el régimen que los trabajadores por cuenta propia se afilien a los sindicatos controlados por el gobierno. Y evitar que se sientan libres, que no acumulen riquezas y que el único proveedor sea el Estado. Todo bajo una rigurosa vigilancia de  inspectores y sometidos a unos impuestos leoninos y abusivos. 

A esta lista de actores, se pueden sumar los estudiantes, que aunque no son trabajadores se utilizan en las movilizaciones políticas para comprometer el sector laboral docente. Los estudiantes no pueden estar sueltos con un liderazgo fuera del control de sus docentes, que igual que los demás trabajadores, deben asistir a todos los actos políticos, principalmente los relacionados con el 1ro. de mayo.

En este análisis se evidencia que no hay causa común en la clase obrera cubana, como expresión lógica, de una clase obrera heterogénea, como sucede en otros países. Por lo que no se ve el problema de los salarios, las condiciones laborales y la problemática social, como un problema de todos. Lo que hace más difícil la reacción colectiva, en pro de las demandas sociales.

Lo visto refleja una tergiversación en el país de la razón esencial del 1ro de mayo como día más que festivo, de reclamos por las mejoras de los trabajadores para que sucesos como los de Chicago 1886  no vuelvan a repetirse. Lástima que en Cuba, donde existen todos los motivos para que esta sea una fecha de francos reclamos de los derechos laborales, dada la crisis sistémica de los mismos y de las economías de las empresas e instituciones, no se escuche un solo sindicato con sus secretarios (supuestos líderes defensores de los derechos de los trabajadores) para exigir, entre tantas cosas:

Salarios reales y no nominales.

·         Cese de los despidos de los trabajadores con ideas políticas diferentes al régimen.

·         Cese de la realización en actividades proselitistas, como matutinos, charlas y actos políticos en los centros laborales. Así como las donaciones impuestas de artículos propios y de sangre, cuando carecemos de todo, incluso de salud.

·         Abolición de los trabajos voluntarios, al no corresponderse con la atención, que recibe el trabajador por su verdadero trabajo.

·         Mejores condiciones laborales y la disponibilidad de medios materiales. para ejecutar el trabajo.

·         Automatización de operaciones laborales, que no se corresponden con las posibilidades físicas de los trabajadores.

·         Supresión de aquellos indicadores de la evaluación del trabajador, que miden su participación en las actividades de la defensa y su preparación política e ideológica, que debe y tiene que corresponderse con la ideología de la clase en el poder.

Las demandas, que se necesitan para alcanzar bienestar del trabajador cubano pudieran ser perennes.  Muchos aspectos, que aunque conocidos, deben formar parte de la nueva conciencia de la clase obrera cubana. Hay que diseñar métodos de interacción con los trabajadores, para hacerlos conocedores se sus derechos, entre los se encuentran su propia reclamación publica y directa. Para ello, las organizaciones de la sociedad civil tienen que desarrollar acciones de canalización de los problemas laborales y sociales,  bien   argumentados y comunes a todos, poniéndose de manifiesto los estándares internacionales.

Para  lograr el acercamiento a los trabajadores deben aprovecharse los materiales didácticos, el diálogo directo y los debates permanentes. Así como apoyarse en materiales y artículos que recojan y pongan de manifiesto la problemática laboral cubana. En este sentido ya se encaminan los Municipios de Oposición, quienes presentarán demandas colectivas ante el Poder Popular y otras instancias de gobierno.

Se necesita tomar partido y representatividad de la clase obrera, ya que desde la condición gremial, los trabajares no cuentan con representantes que encaminen sus demandas, revelando y denunciando las disímiles injusticias que a diario se cometen en los colectivos laborales, las malas condiciones de vida y de traslado de los trabajadores hacia sus centros y hogares.

Además de las demandas presentadas a las instituciones gubernamentales, se puede aprovechar el uso de la Internet y sus diferentes portales para denunciar la agonía cotidiana, y que actualicen constantemente la realidad cubana y sobre todo, explotar el uso de las redes sociales y la telefonía móvil. Debe identificarse a los que tengan capacidad de liderazgo y poder de convocatoria, ayudarlos a la organización y reorganización de comités gremiales, fundamentalmente dentro de las corporaciones extranjeras que operan en Cuba, para demandar la formación de sindicatos que respondan a los verdaderos intereses de los trabajadores.

Declaración Universal de Derechos Humanos y los Trabajadores Cubanos.

La Declaración Universal de Derechos Humanos y su relación con los trabajadores cubanos no queda limitada a varios artículos de los treinta que la componen, ya que a juicio de muchos en Cuba se violan todos, aunque es objetivo esencial identificar en esta oportunidad, algunos relacionados con el sector obrero por ser el eje central del estudio el cual  trata la incompatibilidad del sistema con la declaración a favor de los trabajadores.

En diciembre de 2014 se cumplirán 66 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, documento que proclamó un ideal universal de valores fundamentales y principios normativos, convirtiéndose en ideal común por el que todo los países y pueblos deben esforzarse, el primer artículo trata o estipula: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Esta frase resulta específica y deja claro que los derechos humanos son naturales (no otorgado por gobiernos establecidos por el hombre, sino inalienables e inherentes a las personas, simplemente por su condición de seres humanos) son iguales (no sólo para un segmento de la sociedad, sino iguales para todos y son universales (no están restringidos a unos pocos lugares o actores, sino que aplican en todas partes del mundo) incluyendo a Cuba, que además es gestante y fundadora de este documento, considerado anhelo de la humanidad.

Comenzamos por el artículo 19 de la citada declaración el cual dice: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Los trabajadores igual que el resto de las personas no pueden ejercer este derecho, al menos por cualquier medio de expresión partiendo de que estos son propiedad del Estado, de ahí que por ejemplo el Periódico Trabajadores, Órgano oficial de la CTC, solo se dedique a la propaganda del régimen a través de  los obreros comprometidos, los micrófonos dispuestos los 1ro de Mayo sean para reproducir las “conquistas de la revolución”. Además si se cumplieran no sería necesario para el régimen priorizar e incrementar el trabajo político ideológico en las empresas sobre todo dirigido a los jóvenes. Para lo cual es obligatorio participar en los matutinos y oir las charlas de los cuadros del partido, unido a los agentes de la seguridad que vigilan las grandes empresas.

Al analizarse el artículo 22, referido a que: Toda persona tiene derecho a la seguridad social, y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habidas cuentas de la organización y los recursos  de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos y sociales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad. En este artículo, queda al descubierto, en las propias palabras de Raúl Castro durante el discurso clausura del XX congreso de la CTC, la violación que como gobierno pesa sobre  todos los trabajadores del país, principalmente de los que pasan a la jubilación. En el discurso  se cita textualmente: “Tampoco podemos olvidarnos de casi un millón 700 000 ciudadanos, que dedicaron decenas de años al trabajo y hoy disfrutan del derecho de su merecida jubilación, cuyas pensiones son ‘reducidas  e insuficientes’ para enfrentar el costo de la canasta de bienes y servicios”.

Al observar a los jubilados cubanos, vendiendo cigarros al menudeo, limones o cualquier cosa de forma informal, tratando de sobrevivir, se evidencia que no existe seguridad social garantizada para quienes merecen descanso.

En el caso del artículo 23 inciso a), el cual trata acerca del derecho que toda persona tiene al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo - más que violado - en el país, con los despidos masivos camuflados con el apelativo de “disponible”. Además, los trabajadores cubanos no pueden negociar con su empleador equidad salarial, sencillamente lo tomas o lo dejas. Téngase en cuentas que los trabajadores por cuenta propia (privados) no surgen como una dádiva del gobierno, sino ante la necesidad de suplir al ejército de desempleados, que tiene la maltrecha economía cubana, a pesar de que tratan de apoyarse en la cooperación internacional para afianzarse en la economía nacional.

Del mismo artículo, el inciso b) declara que toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. La transgresión de este es a lo largo y ancho del país y en cada sector obrero ha facturado discriminación por diferentes motivos, sobresaliendo los de tipo político, religioso y hasta de racismo.

El inciso c) en Cuba es letra muerta.  En este inciso se reseña que toda persona que trabaja, tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social. Precisamente, este es demandado unánime por los trabajadores insatisfechos con los salarios recibidos, pues es más que consabido que los salarios no alcanzan para cubrir sus necesidades básicas, resultando salarios nominales y no reales, lo que los hace indignos al tener que delinquir para asegurar algo a su familia, además de darle el estatus de esclavo.

Por último, pero no menos importante, el inciso d) referido a que toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses. El Gobierno cubano lo viola abiertamente,  ya que reprimir y acosar cualquier pretensión de defender sus intereses de los ciudadanos libremente es práctica común de las autoridades, contribuyendo a la conducción y control de todas las personas.

Trabajadores y Constitución.

Los trabajadores cubanos, en la Constitución de la República de Cuba, aprobada el 24 de febrero de 1976, con las reformas aprobadas por la Asamblea Nacional del Poder Popular en el XI Período Ordinario de Sesiones de la III Legislatura, celebrada los días 10, 11 y 12 de julio de 1992 y las modificaciones y adiciones aprobadas en la Ley de Reforma Constitucional por la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su Cuarta Sesión Extraordinaria de la Quinta Legislatura, celebrada los días 24, 25 y 26 de junio del 2002, Gaceta Oficial Extraordinaria número 10 de 16 de julio del 2002) tienen al documento rector de la sociedad cubana.

La carta magna de la nación, a pesar de ser concebida para legitimar los intereses de la nomenclatura en el poder, lo que la hace imperfecta y contradictoria a la naturaleza humana, al no dar espacio ni representatividad a ideales políticos diferentes a los del comunismo, constantemente es quebrantada por ellos mismos. En el Capítulo VI  “Igualdad”, articulo  43 referido a que el Estado consagra el derecho conquistado por la Revolución  de que los ciudadanos sin distinción de raza, color de la piel, sexo, creencias religiosas, origen nacional y cualquier otra lesiva a la dignidad humana. En el punto tres plasma, que los trabajadores perciben salarios iguales por trabajos iguales.

En este punto, los trabajadores cubanos, no hacen uso del derecho constitucional que le asiste para demandar al Estado como principal empleador y responsable del agónico salario que reciben, mientras sus “representantes sindicales” se especializan y esmeran en transmitir un mensaje de calma y esperanza a los desafortunados obreros con los lineamientos de la política económica  del Partido Comunista, que es el único que ejerce el poder.

El Capítulo VII Derechos, Deberes y Garantías Fundamentales en su Artículo 45 dice textualmente, en el primer y segundo punto, respectivamente: “El trabajo en la sociedad socialista es un derecho, un deber y un motivo de honor para cada ciudadano”.

“El trabajo es remunerado conforme a su calidad y cantidad; al proporcionarlo se atienden las exigencias de la economía y la sociedad, la elección del trabajador y su aptitud y calificación; lo garantiza  el sistema económico socialista, que propicia el desarrollo económico y social, sin crisis, y que con ello ha eliminado el desempleo y borrado para siempre el paro estacional llamado "tiempo muerto".

Al hacer una valoración, examinar las necesidades y condiciones del sector obrero en el país, se observa que el trabajo, a diferencia de lo que ocurre en otros países, no significa honor alguno. Muchos años de trabajo y al final nada, se llega al final de la vida sumido en la miseria y sin dejar herencia alguna, a no ser la misma miseria.

La verticalidad en la toma de decisiones, la falta de liderazgo en los sindicatos obreros, desconocimiento de los verdaderos problemas de los trabajadores, su pobre gestión por obtener información y por establecer relación con otros gremios internacionales, entre otras condicionales, hacen que los sindicatos en Cuba no representen valor alguno para sus afiliados.

Se podrían tratar otros artículos de la Constitución vinculados con el trabajo, que de una u otra forma son súplicas del obrero cubano, pero solo solo se señala el 43 y 45 por guardar estrecha vinculación con el salario y las condiciones laborales, de los cuales su incumplimiento da paso a la pésima calidad de vida y el estado de bienestar, que le falta a los trabajadores cubanos.
 

Alternativas para la democratización de los sindicatos obreros:

En primer lugar, se necesita asumir los requisitos que mundialmente han beneficiado a los obreros en las sociedades abiertas para ir rompiendo el monopolio estatal sobre el resultado del trabajo, que permitan aumentar los ingresos reales, estimular la competencia sobre la base de la ganancia y honorarios personales con innovación, producción y adquisición de tecnología para el desarrollo:

           En lo estatal.

·         Voluntad politica.

·         Paso a la iniciativa privada en todas sus dimensiones.

·         Inversión extranjera con participación directa de capital nacional proivado (cuenta propistas.

·         Desmilitarización de la economía y la sociedad cubana.

En el sindicalismo.

·         Tomar partido a favor de los trabajadores ante los despidos masivos.

·         Identificación y preparación de líderes con vocación de servidores públicos.

·         Desmantelamiento de la red de informantes, que interactúan entre el Partido Comunista, los sindicatos y la policía política.

·         Capacitación de los obreros en materia de derechos laborales, de acuerdo a los estándares internacionales.

·         Creación de bibliotecas con literatura variada y especialisada en la formación de pequeñas, medianas y grandes empresas. Gestión empresarial y administración.

·         Delegar su representación en los verdaderos líderes de los colectivos comprometidos con el bienestar de los trabajadores.

·         Enmarcar las promesas en tiempos especificos y resultados comcretos.

·         Replanteamiento de las funciones de los sindicatos.

            En lo cívico.

·         Participación en talleres, seminarios y conferencias en temas específicos como, Liderazgo, Ingobernabilidad Democratica, Negociación, Neutralidad en la negociación, Apalancamiento y Coaliciones, todos promovidos por el Centro de Estudios Estrategicos para la Democracia Proactiva “José Ignacio Garía Hamilton de Santiago de Cuba.

·         Formación de Organizaciones no Gubernamentales (ONG) a favor de sus derechos.

·         Estimular la creación de espacios públicos de concertación de ideas y proyectos en beneficio de los obreros.

·         Empleo de demandas, quejas como métodos constitucionales que prueben la fuerza de la democracia proativa.

·         Acercamiento a las organizaciones de la sociedad civil para canalizar sus insatisfacciones.

  • Hermandades con organizaciones obreras del exterior.

 

Conclusiones:

La clase obrera cubana estará penando miseria y desgracia en tanto el gobierno no materialice una real voluntad política de cambiar el estado actual. Mientras siga temeroso a perder su dominio, se resista a la apertura económica en todas sus dimensiones, satanice la acumulación de riqueza, militarice la economía y atraviese todos los procesos con la ideología  absurda, dogmática y recalcitrante del comunismo.

Cuba se encuentra distante de ser una sociedad prospera, mientras no cumpla con la razón natural del ser humano, consagrada en la declaración universal, de generar sus propias riquezas, ser verdaderos dueños de los medios de producción, y por el contrario, continúe aplicando su estrategia de forma vertical con exceso, de regulaciones y control, no amortigüe las desigualdades sociales y prepare a su población para vivir definitivamente en democracia.

La clase obrera por su parte, en el presente debe adjudicarse una actitud responsable de cara al futuro, romper con todo tipo de conformidad, desterrar la autoinculpación de los pobres resultados económicos y asumir la culpa de la prolongación indefinida del  estado de feudo, revertir la relación de poder y jugar un rol decisorio en las relaciones de producción, modo de producción y desarrollo de las fuerzas productivas, que aseguren lo que las políticas fallidas no han logrado.

Las pautas que se proponen  poseen una interrelación dialéctica y  podrán llevarse a vías de hecho, si se tienen en cuenta todas las consideraciones anteriores, ya que se lograría la independencia ante la claustrofobia que provoca la colectividad y la retórica, posibilitando un mayor aporte ciudadano al desarrollo social y de hecho, a ir saliendo gradualmente de las condiciones deprimentes de la economía del país.

La  dependencia económica del cubano, su falta de libertad para acceder a los medios de producción solo lacera y retrasa  el proceso democrático, beneficiando a la minoría en el poder, que mantiene al país a años luz del desarrollo mundial.  

Se impone entonces, la voluntad de todos los obreros para exigir e iniciar todos los cambios propuestos, ya que falta como se ha demostrado la voluntad gubernamental.

 

Bibliografía

 

  1.  ------------------------------: Constitución de la República de Cuba. Editora del Ministerio de Justicia. La Habana, 2004
  2.  ------------------------------: Declaración Universal de los derechos Humanos.
  3. -------------------------------: Sindicatos obreros  Wikipedia, 2012.
  4. -------------------------------:Día internacional de los trabajadores Wikipedia, 2012
  5. -------------------------------: Lineamientos de la Política Económica y Social del partido y la Revolución (VI Congreso del Partido Comunista de Cuba. Aprobado 18 de Abril de 2011.
  6. -------------------------------------------: Compilación Fidel Castro. El movimiento sindical y los trabajadores; los libros Historia del Movimiento Obrero Cubano (dos tomos),  Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba.
  7. Gavi Gonzalez: El primero de mayo en Cuba: sin unidad de propósitos. Periodista Independiente, Abril 2011.
  8. Raúl Castro: Discurso Clausura del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba. Versiones Taquigraficas – Consejo de Estado, febrero 2014.
  9. Diario Granma. Viernes 21 de marzo 2014.

 

 

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