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Global Center for Proactive Democracy                                 Sunday, November 20, 2016

Centro Global para la Democracia Proactiva

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Necesidad del cambio.
Para que un pueblo pueda avanzar siempre se necesitan cambios, de lo contrario primero se
estanca y después retrocede.

Por: Ing. Hergues Frandín Díaz
Director General
Centro de Estudios “José Ignacio García Hamilton"
Teléfono: 53-53684553
Email: 
herguesfd@yahoo.com y herguesfd@nauta.cu

LAMAYA, Santiago de Cuba, Cuba 12 de noviembre del 2016 - El Gobierno de Cuba una vez más pone al descubierto que la democracia, el liderazgo, los derechos humanos son lesivos a sus intereses. Mientras que para el mantenimiento de una dictadura institucional y dinástica, vale todo. Así a fínales de septiembre de 2016 las instituciones de la enseñanza media en el país se hicieron eco de la retórica del régimen a través de sus dirigidos, poniendo al descubierto, que ejercer el control absoluto sobre la individualidad de los cubanos forma parte de su vocación dictatorial, para ello generaron una matriz de opinión utilizando lo que mejor saben hacer, la manipulación. A través de la televisión, la radio, la prensa plana, los matutinos en centros de estudio y trabajo.

Oponerse a la democracia es ser dictador, oponerse a un nuevo liderazgo es aferrarse al pasado, dejar al país donde está, más atrasado que en 1959, no defender sus derechos, es vivir bajo opresión, es aceptar seguir siendo mal gobernados como hasta ahora, es declinar decidir por nosotros mismos y no tener la capacidad de discernir entre lo que queremos o se nos impone, no reclamar soluciones y exigir derechos es vivir en agonía, sometidos, no tener voz. Entonces claro está que contar con una sociedad de jóvenes rebeldes, líderes, demócratas y respetuosos de los derechos humanos, que dominen el arte de la oratoria y la comunicación y que en su preparación profesional ser bilingües los convierta en verdaderos seres pensantes es visto como un proyecto subversivo para quienes temen a los cambios.

Oponerse a la formación de líderes comunitarios es seguir contando con los ineficientes y vilipendiados delegados del Poder Popular, seguir cayendo en el limbo de problemas sin solución y perpetuar la mediocridad de los cuadros del gobierno que solo defienden la política del estado que los utiliza al margen de los derechos humanos. Más que cuadros obedientes, tímidos y retóricos, aparentando fortaleza bajo la pupila de un régimen de policías e instituciones corruptas que favorecen más de lo mismo, necesitamos verdaderos líderes, rebeldes con vocación de servidores públicos, capaces de enrumbar a la nación a la prosperidad.

Así han sido atacados los cursos de verano promovidos por World Learnig en los que participaron estudiantes cubanos de la enseñanza media. Un régimen acostumbrado a decidir por los demás no perdería la oportunidad de echar a uno sobre los otros desestimulando, demonizando la labor de la prestigiosa institución y la de vincularla al enemigo histórico, el Gobierno de EE.UU.

Un cambio de régimen en Cuba es factible desde la perspectiva de la actual generación de cubanos, me atrevo asegurar que excepto los que detentan el poder que son una absoluta minoría, la mayoría quiere y urge de un cambio. Entonces es obvio que un liderazgo joven, renovado tiene que labrar su futuro, recuperar a la desarticulada economía nacional, hacer de Cuba un país seguro a los derechos humanos, atractivo, paradisiaco a extranjeros y nacionales, un país de libertad, en fin elaborar un proyecto de nación que elimine el comunismo desnaturalizado de los Castro. Pero, ¿Cómo hacerlo? ¿Por qué permitir que sigan decidiendo los que han quebrado el nacionalismo cubano? ¿Por qué no pedirles cuenta a los responsables? ¿Por qué idolatrar a un hombre por encima de los otros? ¿Por qué permitir que se adoctrinen a nuestros hijos en idearios ficticios como el comunismo y el mal ejemplo del Che? ¿Por qué nuestros hijos no pueden aspirar a ser como Martí que les dejó a los niños un hermoso legado, como sus padres encargados de su formación para la vida o sencillamente como su tiempo lo demanda? Estas y otras consideraciones pueden tratarse si entendemos correctamente las diferencias entre dictadura y democracia y sobre todo, las posibilidades que esta última nos brinda.

Las democracias se identifican por la existencia de un estado de derechos y el respeto hacia él, con una constitución que representa los intereses de gobernantes y gobernados, objetivo que se alcanza sin la discriminación política, que en nuestro país ha dado al traste con expulsiones, segregación, separación y marginación, colocando al estado por encima de los ciudadanos. Es decir que en una sociedad democrática gobernantes y gobernados tienen los mismos derechos y son iguales ante la ley. Entonces para eliminar la discriminación política se necesita la derogación de la actual constitución o al menos revisarla y enmendarla, pues esta establece la existencia de un solo partido como órgano rector de la sociedad y que bajo sus propias prerrogativas impide la coexistencia de otro. Debe existir un parlamento que debata y confeccione las leyes por la cual se regirá la vida del país, en virtud de los intereses de todos los ciudadanos que son representados por cada uno de sus diputados. De ahí se desprende que si solo existe la representación de una ideología quedarían marginados todos los que no la comparten.

Entonces es lógico que los poderes públicos queden sometidos con el exceso de poder que se concentra en el partido comunista que representa a una absoluta minoría, la cual permite asegurar que Cuba bajo el comunismo fracasado es un estado con derechos a tenor de sus desvaríos y no un estado de derechos. Es decir un estado con derecho de una persona o grupo minoritario sobre los otros y no un estado de derechos de todos, con real participación política, situación que hace distinción entre ciudadanos y sometidos. Que en las democracias se caracteriza por la existencia de ciudadanos, es decir las personas gozan de derechos, poseen derechos y los hacen valer, mientras en las dictaduras a las personas se le autorizan algunos derechos o lo que es lo mismo, son limitados y otorgados en virtud de su posición política generando un estado de indefensión y sometimiento en la persona. 

El actual régimen cubano bajo el cual actúan todos los poderes públicos y subterráneos ignora la voluntad popular e impone un sistema a la fuerza, donde no hay mecanismos institucionales para ejercer la autodeterminación. De donde se deduce que para que la ley primera de la República sea el culto de todos los cubanos a la dignidad plena del hombre como anheló José Martí y no, una Carta Magna draconiana capaz de devorar a sus hijos, es necesario la inclusión y el reconocimiento político de todas las tendencias ideológicas dentro de la nación. Entonces sí, podríamos cambiar los términos en que nos referimos al estado cubano, y en vez de sometimiento hablaríamos de consenso pasando a ser la Cuba de los cubanos y no la Cuba de los Castro.

El uso sistemático de la violencia, la abolición de partidos políticos, el amordazamiento de la intelectualidad cubana, la monopolización de los medios de comunicación y la prensa, la educación dirigida, la manipulación del pensamiento martiano, la privatización de la tierra, la militarización de la economía y la implantación de un estado policiaco, entre otros tantos dan cuenta de cómo el totalitarismo fue haciendo metástasis en el tejido social cubano hasta despersonalizarlo poco a poco, invalidarlo, hacerlo cada vez más indefenso; decir “socialismo o muerte” es tan aberrante como que más atrás en el tiempo y en las diferentes formaciones económicas sociales y regímenes a un señor feudal se le hubiese ocurrido decir “feudalismo o muerte”, ignorando las tendencias actuales, los adelantos científico técnicos, las necesidades de generaciones futuras. De ahí la necesidad del cambio.

La manipulación es una eficaz herramienta utilizada por el oficialismo siendo recurrente en sus discursos y vendiendo la idea de: respeto a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia en los asuntos internos de los estados. A lo cual llamamos poderosamente la atención. Pues en el primero de ellos los cubanos no contamos con los mecanismos institucionales para auto determinar el régimen político y social en el que queremos vivir, el segundo por su parte busca la complicidad de los demás estados para desentenderse de los atropellos que cometen las fuerzas gubernamentales y que para entenderlo mejor bien pudiera ejemplificarse de la siguiente forma.

Un padre de familia junto a su esposa constituyen un gobierno dentro de la sagrada institución que es el matrimonio y tienen el honorable deber de criar a sus hijos, educarlos, prepararlos para la vida, al menos hasta que alcancen la mayoría de edad, pero eso no les da el derecho de, coartar sus aspiraciones políticas, entorpecer su vocación emprendedora o penalizar su talento, mucho menos golpearlos o encerrarlos por no pensar igual o manifestar una fe distinta, solo por el hecho de ser sus padres y que ante este absurdo no exista la injerencia, el regaño de las autoridades judiciales y la crítica de la sociedad.  Es sencillamente desconocer que los grupos se forman por afinidad, por comunión de intereses, que somos semejantes, pero a la vez diferentes. Por eso la necesidad del cambio.

También el falso nacionalismo, el falso patriotismo bajo un partido único es otra de las falacias con las que se intenta confundir. El pluripartidismo dentro de una sociedad hace posible la coexistencia pacífica de ideologías opuestas, sirve de garante de paz y amistad entre los ciudadanos, ofrece transparencia sobre el uso del erario público, limita el poder de una persona sobre el resto y hace posible el respeto a los derechos humanos dentro de un estado de derecho. Estas razones también bendicen los cambios.

El discurso brabucón de confrontación, del Robin Hood del Caribe nos llega a los cubanos, gastado, hueco mientras el descredito y la burla hacia los que detestan el poder crece en demasía por toda la isla. La supuesta idea de un ataque sorpresivo, de un golpe aéreo se desvaneció. Mientras que desde la caída del campo socialista se convirtió en el bocadillo diario el embargo económico y comercial contra la Isla. Ahora después del restablecimiento de las relaciones entre EE.UU y Cuba las medidas de Obama no son suficientes y a la vez es paradójico que para alcanzar el desarrollo dependamos del viejo enemigo, del comercio con sociedades abiertas, demócratas y capitalistas.

Si desde la abolición de la esclavitud, después en el periodo republicano de 1902 – 1958 y antes del 1ro de enero de 1959, Cuba fue un país receptor de gallegos, chinos, haitianos, franceses y demás, porque si un cubano partía al exilio constituía un suceso masivo de ira contra el gobierno de turno. Como explicar que los cubanos prefieran vivir en el exilio y realizar sus sueños de libertad, como explicar que las oleadas masivas de Camarioca en el 1966, Puerto Mariel 1980, Los Balseros en 1994 y la Ruta por Centro América desde la firma del restablecimiento de las relaciones diplomáticas USA – Cuba, no constituyen inconformidad con el sistema, como explicar que dos niños formados en escuelas militares Camilo Cienfuegos decidan salir del país escondidos en el compartimiento de los trenes de aterrizaje de un avión, otros se arriesguen a navegar en una tabla a la deriva o embarcaciones improvisadas, que miles vendan sus propiedades para pagar la salida del país, abandonar una delegación, deportiva, medica, técnica, profesional o de otra índole. Dan cuenta de que buscan el cambio.

Es válido resaltar la variación, la adecuación del discurso oficial ante la estampida de cubanos: a principios del castrismo decían que la burguesía, los ricos, los batistianos eran los que abandonaban el país, ahora lo hacen los médicos, deportistas, técnicos e ingenieros, policías, jóvenes nacidos con la revolución, mientras que militantes de la juventud y partido comunista camuflados bajo esa condición esperan que llegue la ansiada misión para por ahí mismo seguir hacia la libertad, hacia las oportunidades del cambio.

Seguro nos daremos cuenta de que los mecanismos de concertación política en el país no existen, que el sistema es caduco, “caprichoso diseñado a la voluntad de un solo hombre en el cual la nación exhibe un cuadro patético y doloroso” peor al que lanzó a varios jóvenes un 26 de julio de 1953 contra los muros del Moncada y de la cual sus sobrevivientes octogenarios condenan a las posteriores generaciones de cubanos, a vivir un sistema de N cantidad de problemas sin resolver, los heredados y los generados por ellos mismos. Entonces se impone un cambio.

A modo de conclusión propongo revisar la bibliografía elaborada por el Centro de Estudios Estratégicos para la Democracia Proactiva “José Ignacio García Hamilton” de Santiago de Cuba. En los mismos se trata de explicar a través de varios temas como el totalitarismo ha trastocado la vida de la nación y obstaculizado el tránsito hacia la democracia. También puede consultarse las demandas que realizan los Municipios de Oposición en todo el país, que demuestran la incapacidad del sistema comunista para generar bienestar.

www.democraciaproactiva.org   
http://www.municipiosdeoposicion.com

Temas.

·         ALTERNATIVAS PARA UNA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA EN CUBA.

·         NECESIDAD DE UN ESTADO DE DERECHO.

·         ALCANCE  DEL  PENSAMIENTO  DE  JOSÉ  MARTI  EN  TORNO  AL SOCIALISMO,  SIN  CONDICIONAMIENTOS  IDEOLOGICOS  PARA  SU PROMOCION  EN  LA  SOCIEDAD  CUBANA.

·         RESPONSABILIDAD SINDICAL EN EL BAJO NIVEL SALARIAL DE LOS TRABAJADORES Y OBSTÁCULO EN EL TRÁNSITO HACIA LA DEMOCRACIA.

·         Pautas  para  Viabilizar  el   Libre  Acceso  de  la  Población   Cubana  a  la  Sociedad  de  la  Información  y  el

Conocimiento. 

·         Cuba, la Crisis Alimentaria sus Orígenes, Posibles soluciones y la Incapacidad Gubernamental para una Solución Sustentable.

·         Lineamientos de la Política Económica y Social del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba: ¿proyecto para el mejoramiento económico en Cuba o para el mantenimiento del poder castrista?

·         Prensa y Medios de Comunicación en Cuba, eclipsados por la Censura.

 

 

 
 

 

 

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