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Global Center for Proactive Democracy                                 Sunday, December 21, 2014

Centro Global para la Democracia Proactiva

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ESTUDIO POLÍTICO SOCIAL

 

Los medios de comunicación, su rol y su impacto en  la libertad en Cuba.

Propuesta para eliminar la censura en los medios y alcanzar la libertad de expresión en Cuba.

 

Por: Ing. Hergues Frandín Díaz, Director General CEEDPA

EL CENTRO DE ESTUDIOS ESTRATÉGICOS PARA LA DEMOCRACIA PROACTIVA ¨ JOSÉ IGNACIO GARCÍA HAMILTON ¨ DE SANTIAGO DE CUBA (CEEDPA) REALIZA UNA INVESTIGACION DEL IMPACTO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN EN EL PROCESO POLITICO SOCIAL CUBANO.

www.democraciaproactiva.org

Octubre 2014

CUBA

 

Los enemigos de la libertad pueden tener la fuerza, más no la razón; leyes, pero no la justicia; los medios de información, pero no la verdad. Pueden manipular el pensamiento de los hombres, pero no sus conciencias; la prisión para el cuerpo, pero no para el espíritu”.

 

José Martí.

Resumen

Partiendo del papel que juegan los medios de comunicación, el rol que se le atribuye a la prensa, su responsabilidad en la formación de un pensamiento y las influencias que ejercen en los modos de actuación de los individuos, los hace cómplices del gobierno al justificar sus acciones, promoviendo solo aquello que es de su conveniencia, desvirtuando la realidad de la historia, admisión de la censura y manipulación, a la vez que los hace víctimas y victimarios de una política totalitaria debido a una serie de causales entre las que prevalecen, las violaciones al  derecho de cada persona de saber, de buscar información, de recibirla, y de difundirla sin limitaciones de frontera y la falta de voluntad política del gobierno en el poder.

Por ello, el Centro de Estudio para la Democracia Proactiva de Santiago de Cuba se trazó como objetivo: ofrecer algunas  pautas para viabilizar la democratización de los medios de comunicación, capaz de centrarse en los reales y diversos  intereses  de la población cubana. A partir de las demandas del público, estándares internacionales, retos y debilidades existentes.

Como puntos de partida acorde a las particularidades de la problemática, se exponen la Declaración de Chapultepec, Carta Interamericana de Prensa, Human Rights,  Declaración Universal de Derechos Humanos, Constitución de la República de Cuba y Brecha Digital cubana, que de cumplirse contribuirían a avanzar hacia una prensa libre y acceso de la población a la información,  que vaya conduciendo a la democratización de los medios de comunicación y del país.

En el estudio se emplearon métodos y técnicas como la observación, la revisión bibliográfica, el análisis- síntesis, entrevistas a varios sectores de la población santiaguera, unido a la experiencia personal de cada participante en cuanto a la importancia de una prensa realista.

Introducción

Con  frecuencia escuchamos decir a través de los medios de información que el Gobierno de los hermanos Castro instaurado en enero de 1959, es “defensor de los derechos humanos, que hay libertad de prensa, de expresión”. Que la prensa es del pueblo.

Este trabajo pretende demostrar, que el control absoluto de los medios de información, la censura de prensa y la ausencia de libertad de expresión se convierten en eficaces  aliados del totalitarismo. Lo que  hace de los cubanos un pueblo sin libertad, a la vez que revela el rol jugado por periodistas, locutores y personal de los medios de comunicación corresponsables de la ignorancia generalizada que padece la población.

En la actualidad la prensa es más conocida como “los medios” es decir, los instrumentos de transmisión, debido a que este término refleja los muchos componentes que incluye en el área de la electrónica y que en la industria de las comunicaciones el efecto predominante no es la palabra escrita, sino la imagen y el sonido. Por lo que indistintamente se emplean ambos términos.

Se hace necesario entonces, poner a los lectores en contexto respecto al papel de los medios de comunicación y las diferentes formas en que estos suelen ser utilizados.

Habitualmente los medios de comunicación distinguen entre sus funciones más conocidas la de comunicar o informar, sin embargo existen otras que no se tienen en cuenta como: la de  entretener, enseñar, formar, marketing y la de socializar. Cada una de ellas con objetivos específicos.

  • Entretener: proporcionar un espacio de diversión.
  • Enseñar: dar a conocer mejor la realidad y aprender.
  • Formar: crear opinión o influir en ella, concienciar, manipular, sensibilizar o movilizar.
  • Socializar: formar consenso, que la población esté de acuerdo en diversos aspectos y compartir información común que integre y nos una.
  • Márketing: la publicidad o la misma información publicada predispone a la población a la demanda (o no) de un producto o un servicio.

Entre estas cinco funciones regularmente se critica que la mayoría de los medios de comunicación han priorizado el entretenimiento, opinión y márketing porque consideran que reportan más beneficios económicos. No así las funciones de información o la de enseñar.

La información y la comunicación son un derecho humano reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, lo que implica el derecho a no ser molestado por sus opiniones y por buscar, recibir y propagar, sin consideración de fronteras, informaciones y opiniones por cualquier medio de expresión”. De ahí que para algunos gobiernos el acceso libre a la información atente contra su permanencia en el poder, pues a través de estos se podría provocar un cambio social.

A la comunicación en las naciones democráticas se le considera:

  • Un derecho: libertad tanto para expresar o recibir información y opiniones.
  • Un servicio público: los gobiernos democráticos están obligados a proporcionar información sobre su gestión de los recursos públicos a ciudadanas y ciudadanos.
  • Una herramienta educativa: los medios de comunicación pueden transmitir ideas y pueden formar a la ciudadanía sobre la realidad, sin esta formación e información, se adolecería de un criterio democrático.

La revolución tecnológica originada en el siglo XX dio paso a la Internet, esta también se considera un derecho en el que hasta ahora, muchas personas tienen dificultades para acceder a la posibilidad de informarse y comunicar, dando paso a lo que algunos especialistas definen como brecha digital. La Internet brinda posibilidades en muchos casos porque reduce gastos en tiempo y dinero, elimina barreras geográficas y puede contribuir a superar barreras para las personas con discapacidad o que hablan otras lenguas.

Entonces: la brecha digital es la exclusión entre las personas que acceden y aprovechan herramientas como internet y las que no pueden hacerlo. En ella influyen factores económicos, educativos, políticos, de sexo, de tiempo, de edad, lingüísticos, etc. Es decir, si tienes computadora o no, si sabes usarla, si el gobierno prohíbe o no el acceso a internet, si eres mayor y no te han dado esa oportunidad, si hablas una lengua minoritaria y apenas hay programas y páginas en esa lengua, si eres una persona ciega o sorda o si rechazas las computadoras o la internet en general.

Cuando la población de un país no disfruta de estos derechos en igualdad de condiciones, muchas pudieran ser las causas que la obstaculizan e influyen,  sin embargo, cobra singular importancia el de tipo político, que desencadena en la censura y la manipulación, con el consecuente temor a los cambios sociales, característico de los regímenes totalitarios.

Qué es la censura y cómo se manifiesta en el totalitarismo.

Una definición de censura es el uso del poder para controlar la libertad de expresión. Pero se considera necesario  entenderla en toda su dimensión, es decir: quién la utiliza, para qué y cómo.

Entonces:

·         ¿Quién la utiliza? la puede utilizar cualquier estado, grupo influyente o una persona con poder.

  • ¿Para qué? Para controlar una situación en su propio beneficio.
  • ¿Cómo es? Puede ser explícita, dictada por una ley, o menos explícita como la producida entre la gente debido a los tabúes sociales.

El uso sistemático de la censura puede tributar a la autocensura, que ocurre cuando una persona o un grupo de personas censuran, condicionan o modifican lo que realmente piensan o expresarían por miedo a consecuencias negativas. Si la censura es impuesta por otra persona, la autocensura la realiza la misma persona víctima de ella. Esta se da en los medios cuando sus profesionales censuran, condicionan o modifican su propia labor por miedo de perder fuentes informativas, amistades, privilegios, posibilidades de ascenso o incluso, el propio puesto de trabajo.

¿Cómo se desarrolla la manipulación a través de los medios?

Manipular o sesgar la información es la tendencia (real o supuesta) a presentar determinadas noticias de forma poco equilibrada. Esa manipulación puede favorecer, por ejemplo, a determinados grupos étnicos, empresas, clases sociales o ideologías.

El lingüista Noam Chomsky dio a conocer diez formas de manipulación  promovida por los gobiernos:

1- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia social o planear y ejecutar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. De esa manera condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4- La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiende a esperar ingenuamente que “todo irá a mejorar mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonaciones particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o con discapacidad intelectual. Cuanto más se pretenda engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad”.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y por ende al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones o inducir comportamientos.

7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que el nivel de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposible de alcanzar para las clases inferiores”.

8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover en el público la idea de que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9- Reforzar la autoculpabilidad.

Hacer creer al individuo que es solamente él, el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autoinvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Aparece la parálisis!

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el que los individuos tienen y ejercen sobre sí mismos.

Quizás estos principios permitan entender como  el gobierno cubano utiliza esta metodología para ejercer su dominio a través de los medios de comunicación, eficiente vehículo de censura y manipulación con cuerpo y vida, llegando a formar parte, incluso de su legalidad. Una mirada crítica a la actual Constitución de la República, la Carta Interamericana de Prensa, la Declaración de Chapultepec, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Human Rights, así como las experiencias de vivir día a día amordazados, demuestran la gravedad del fenómeno a que hemos estado expuestos, a la vez que justifica por qué las masas no pueden ver más allá de su propia subsistencia y confundir la patria con un partido, como lo percibió el desaparecido arzobispo de Santiago de Cuba, Monseñor Pedro Claro Meurice Estiú,  subordinados e indefensos ante un régimen impuesto. Las violaciones de cada uno de estos documentos, en la práctica obstaculizan el avance  hacia un estado democrático y permite asegurar que falta voluntad política para producir los cambios necesarios por  lo inconveniente que resultaría al régimen adecuar los medios de información a los requisitos de una prensa contemporánea, en grado sumo hecha a su semejanza.

Los primeros años de la “revolución” impusieron la censura y manipulación como línea editorial de los medios, estos se convirtieron en blancos de las primeras medidas radicales del castrismo, forzosamente alineados a las directrices del régimen, extendiéndose a todos los sectores de la sociedad, así sucedió en reuniones efectuadas los días 16, 23 y 30 de junio de 1961 en el salón de actos de la Biblioteca Nacional en Ciudad de la Habana, con la participación de las figuras más representativas de la intelectualidad cubana, destacándose el fundamentalismo de Fidel Castro, dado a conocer como “Palabras a los Intelectuales”. Los diez principios del lingüista Noam Chomsky fueron validados en este acto de censura.

Se expresa de forma literal y en toda su dimensión la declaración de principios elaborada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos y la declaración de Chapultepec, todo lo concerniente a la libertad de expresión para no dejar nada a la libre interpretación.

Los medios de comunicación mienten al decir que el pueblo cubano determinó al socialismo como sistema, mienten al justificar el derecho de aplastar y obrar con impunidad ante cualquier persona u organización que en materia de derechos humanos y como información trasmita cualquier criterio discrepante, no por gusto fueron creados los CDR, Brigadas de Respuesta Rápida, se organizan actos de repudio, expulsiones de centros de trabajo y de estudio, son condenados a largos años de prisión periodistas independientes y se atenta deliberadamente contra la integridad física y moral de los disidentes poniendo en riesgo su vida. Vergonzosamente se convierten en un “eco” del oficialismo o por defecto callan.

Ejemplo palpable de la adhesión a la conjura gubernamental por los medios de comunicación, es la falsa, manipulación y desinformación a la que el pueblo cubano fue sometido, cuando el Movimiento Cristiano Liberación (MCL) y su líder fundador, el desaparecido Oswaldo Payá, haciendo uso de un derecho cívico y constitucional presentaron a la Asamblea Nacional el Proyecto Varela, sobrepasando las firmas exigidas alcanzando la cifra de 1120 rubricas. Mientras el oficialismo utilizando cualquier subterfugio decretó el carácter irrevocable de la revolución y 75 opositores terminaron en prisión condenados a largas penas.

Otra de las tantas complicidades que exhiben los medios de comunicación en Cuba, se da con el movimiento femenino Damas de Blanco, integrado por las madres, hermanas, esposas e hijas de los prisioneros políticos, agredidas domingo tras domingo cuando asisten a misa en diferentes Iglesias del país, exigiendo la liberación de los presos políticos y la democratización de la nación, en sus actividades literarias, o en labores humanitarias, por los esbirros al servicio de la tiranía castrista, existiendo una “Federación de Mujeres Cubanas” (FMC), la que enarbola las banderas de defensora de los derechos de la mujer y en contra de la violencia de género. Los medios nunca han denunciado esta bestialidad, jamás han cuestionado el papel de la FMC, por el contrario se pliegan al oficialismo.

Fácil entender entonces que el respeto a la libertad de expresión sería condición indispensable a cumplir por los miembros de la Organización de Estados Americanos, de igual forma se puede concluir que los medios de información en Cuba no cumplen con esta declaración, tampoco es la única esfera de la sociedad donde se manifiesta la censura y manipulación para ejercer el dominio de uno a los otros, estas se manifiestan en todas las direcciones y en todos los procesos, solo se exponen estos pocos, pero bastante representativos de la indefensión y el doble racero. Cincuentaicinco años de atrocidades sería imposible resumirla en este trabajo.

Por su parte Human Rights considera que el derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Sin la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios - el hombre está condenado a la opresión.

Por estas mismas razones, el derecho a la libre expresión es uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando a los otros.

La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, por más ofensiva que la consideremos, es respetar nuestra propia libertad de palabra.

 

El Derecho a la Réplica

El derecho a la libre expresión, y más específicamente la libertad de prensa, están de vez en cuando en pugna con otros derechos. Este es el caso con el derecho a la réplica. Una parte fundamental del derecho a la libre expresión es el derecho a no ser obligado a expresar algo contrario a la propia conciencia. Por lo tanto, el derecho a la réplica - el derecho a contestar a través del mismo medio acusaciones ofensivas - es una limitación clara del derecho a no decir lo que uno no quiere. El derecho a la réplica es parte de la Convención Americana por los Derechos Humanos, pero va en contra del derecho constitucional a la libertad de expresión en varios países.

LOS DIEZ PRINCIPIOS DE LA DECLARACION DE CHAPULTEPEC

Adoptada por La Conferencia Hemisférica sobre Libertad de Expresión celebrada en México, D.F., del 11 de marzo de 1994, Adoptada por la Sociedad Interamericana de Prensa.
Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación.

Porque tenemos plena conciencia de esta realidad, la sentimos con profunda convicción y estamos firmemente comprometidos con la libertad, suscribimos esta Declaración, con los siguientes principios:

1.    No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo.

2.    Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.

3.    Las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. No podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.

4.    El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.

5.    La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la creación de obstáculos al libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas, se oponen directamente a la libertad de prensa.

6.    Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan.

7.    Las políticas arancelarias y cambiarias, las licencias para la importación de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión y la concesión o supresión de publicidad estatal, no deben aplicarse para premiar o castigar a medios o periodistas.

8.    El carácter colegiado de periodistas, su incorporación a asociaciones profesionales o gremiales y la afiliación de los medios de comunicación a cámaras empresariales, deben ser estrictamente voluntarios.

9.    La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre la opinión pública premia o castiga.

10.  Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público.

La lucha por la libertad de expresión y de prensa, por cualquier medio, no es tarea de un día; es afán permanente. Se trata de una causa esencial para la democracia y la civilización en nuestro hemisferio. No sólo es baluarte y antídoto contra todo abuso de autoridad: es el aliento cívico de una sociedad. Defenderla día a día es honrar a nuestra historia y dominar nuestro destino. Nos comprometemos con estos principios.

Declaración Universal de Derechos Humanos y la libertad de expresión.

La Declaración Universal de Derechos Humanos es un anhelo de la humanidad y su afinidad con la libertad de expresión es manifiesta, cobrando singular importancia en el caso cubano. Demandado nacional e internacionalmente por los defensores de derechos humanos por más de cinco décadas, documentado las violaciones que dan cuenta de los atropellos contra la libertad de expresión, por la cual han sido condenados y obligados al exilio periodistas independientes y del oficialismo, intelectuales, profesionales y miembros de todos los sectores de la sociedad censurándose el propio documento. Es objetivo identificar en esta oportunidad, los artículos que los relacionan y la incompatibilidad del sistema a favor de esta.

En diciembre de 2014 se cumplirán 66 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, documento que proclamó un ideal universal de valores fundamentales y principios normativos, convirtiéndose en ideal común por el que todo los países y pueblos deben esforzarse, el primer artículo trata o estipula: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Esta frase resulta específica y deja claro que los derechos humanos son naturales (no otorgado por gobiernos establecidos por el hombre, sino inalienables e inherentes a las personas, simplemente por su condición de seres humanos) son iguales (no sólo para un segmento de la sociedad, sino iguales para todos y son universales (no están restringidos a unos pocos lugares o actores, sino que aplican en todas partes del mundo) incluyendo a Cuba, que además es gestante y fundadora de este documento, considerado un anhelo de la humanidad.

El artículo 18 dice que: toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia. Este derecho es violado continuamente al pueblo cubano, ningún medio de comunicación del oficialismo puede ser convocado por la sociedad civil para cubrir los actos de repudio que se organizan en contra de las Damas de Blanco, las manifestaciones populares generadas por el descontento y la pobre gestión de los gobernantes nacionales, divulgar el contenido de las demandas elaboradas por los Municipios de Oposición u otra organización de derechos humanos reclamando justicia y bienestar para el pueblo, a no ser para denigrar de ellas. Tampoco y a pesar de que en el país existen varias denominaciones religiosas ningún arzobispo, pastor, cura, o creyente cuenta con un espacio en los medios para oficializar una misa, pues rompería de inmediato con la doctrina comunista que practica el oficialismo. Solo están autorizados a mencionar en pequeños cintillos una peregrinación a la Virgen de la Caridad del Cobre “Patrona de Cuba”, acto nuevamente autorizado hace apenas tres años por las autoridades del país.

El apartado 19 de la citada declaración expresa: Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión. Los periodistas, locutores,  igual que el resto de las personas no pueden ejercer este derecho, al menos por cualquier medio de expresión partiendo de que estos son propiedad del Estado, de ahí que por ejemplo el Periódico Granma, órgano oficial del comité central del PCC solo se dedique a la propaganda del régimen, mitificar la figura de Fidel y Raúl, criticar despiadadamente el sistema capitalista  y a los Estados Unidos de América.  Lo mismo ocurre con los demás medios de comunicación y espacios televisivos o radiales como las mesas redondas y noticieros de televisión, etc.

Derechos Constitucionales de la prensa.

La actual Constitución de la República de Cuba, en el Capítulo  VII. DERECHOS, DEBERES Y GARANTÍAS FUNDAMENTALES, encierra el artículo 53, el cual se reproduce textualmente.

ARTÍCULO 53.  Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa unánime a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión, el cine y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.

La ley regula el ejercicio de estas  libertades.

Específico es la lectura de este apartado, no admite otra interpretación, solo se reconoce el derecho a la libertad de expresión si de forma unánime se coincide con los ideales socialistas, entrando en franca contradicción con el término de libertad, para lo cual emplean sutilmente el supuesto aseguramiento de su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y de interés de la sociedad. Esta es otra evidencia de que la libertad de expresión no existe, por el contrario prima la exclusión, la discriminación. Los trabajadores son blancos del trabajo político y censura que difunden los medios en el país haciéndole el juego al aparato ideológico del régimen y que se extiende al resto de la sociedad con matices reproductivos ante los cuales se contraponen la cruda realidad que viven los cubanos de a pie y la impunidad que posee la cúpula que gobierna el país. Sin dudas los medios de comunicación son representativos del régimen, no de la sociedad y la violación a la libertad de expresión está garantizada institucionalmente.

Brecha digital y voluntad política.

Gran parte de la población cuestiona los tímidos avances del proceso de informatización en el país, evidenciándose la pobre gestión o el nulo interés del gobierno para lograr no solo la infraestructura necesaria sino el funcionamiento y acceso a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en empresas y población en general.

El gobierno esgrime varias  justificaciones aparte de reales afectaciones que están sujetas a la conectividad y que desestimulan su uso dentro de la población, por eso se cuestiona los argumentos dados por el oficialismo ante la falta de desarrollo tecnológico como son el embargo económico, falta de presupuesto, tecnología, etc. Convirtiendo esta situación en un espacio político aprovechado por sus estructuras de poder para limitar la capacidad de comunicación, movilización del ciudadano y en lo político obstaculizar el surgimiento, funcionamiento y ayuda de  movimientos civilistas en la Isla y la utilización de las redes sociales como armas contra su política totalitaria. 

Entonces, hasta qué punto la situación cubana está marcada por la brecha digital que afecta al mundo, cuáles son nuestras particularidades, teniendo en cuenta la definición de brecha y sus rasgos generales.   

La brecha digital se define como la separación existente entre las personas (comunidades, países, regiones, etc.) que usan las TIC en su vida diaria y las que no tienen acceso a las mismas o no saben cómo utilizarlas para sacarles el máximo provecho. 

Junto a los avances tecnológicos e importante desarrollo de las sociedades, también se ha profundizado la brecha o exclusión que ya vivían personas, comunidades y países.  En tal sentido, se advierte que la brecha digital se da entre países, entre ciudades de una misma nación, entre el área urbana y el área rural, entre mujeres y hombres, entre jóvenes y personas de la tercera edad, entre quienes tienen acceso a la educación formal y los que no lo tienen.

La brecha digital no se relaciona únicamente con aspectos de carácter tecnológico, más bien, es el resultado de la combinación de factores socioeconómicos, culturales y la falta de infraestructura. También está fuertemente vinculada al analfabetismo y al dominio de otros idiomas, y a la vez es un tema muy unido a la educación, la formación y la cultura.  

La brecha digital en Cuba se acentúa precisamente por la crisis, ya demasiado larga de todos esos factores arriba mencionados, que hace que todo el orden social esté removido y desvalorizado, junto a la política intencional de mantener a la población en la ignorancia, fuera de la información y el conocimiento del mundo, por lo que la brecha no solo aumenta entre la isla y el resto de los países, sino entre las regiones del país, entre los sectores empresariales, entre los individuos, entre el gobierno y la sociedad, etc. Colocándose al cubano  en franca desventaja respecto a todo el mundo para poder construir su vida y aportar a la construcción de la vida social. 

Esta separación entre gobierno y población, le permite a los primeros ejercer su dominio informativo sobre la mayoría de los cubanos, y si coincidimos en que la información es poder, la imposibilidad de los segundos, los hace más vulnerables a la manipulación, continúa la dependencia informática y de hecho el necesario conocimiento se esfuma, dando al traste con la pasividad política que experimenta una parte importante de la población. Corroborándose la tesis de la existencia de la llamada brecha digital entre gobierno y población, además del resto de las brechas, en la participación, intereses, aspiraciones, en el cómo reconstruir la nación, etc., etc.

Es obvio el proceder del estado cubano, quien en su esencia totalitaria de asumir el control absoluto de la sociedad, intente no dejar cabos sueltos con la tecnología que ponga en peligro su estabilidad en el poder, por eso se dedica en los medios de comunicación nacionales y para la opinión internacional a  dar la imagen o impresión de voluntad política a favor del uso masivo de la informatización. Destacando por ejemplo, que los Joven Club contienen las computadoras de la familia cubana, que tienen una computadora instalada en la cima de una montaña para un solo niño, realizan varios eventos sobre informatización, en la Cumbre de Ginebra elaboraron una loable declaración de principios, tienen elaborada una estrategia para la informatización ambiciosa.

Sin dudas, todo lo aludido implica violación de los derechos humanos. La mayoría del mundo entiende que acceder libremente a la sociedad de la información y las comunicaciones es un derecho, según lo estipula el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: que todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión, que este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo que está respaldado, entre otras razones porque la comunicación es un proceso social fundamental, una necesidad humana básica y el fundamento de toda organización social. Es también indispensable para la sociedad de la información. Por ello todas las personas, en todas partes, deben poder participar y no debe excluirse a nadie de las ventajas que ofrece la sociedad de la información.

Ahora bien, muchas y en las más diversas formas el gobierno cubano pone en práctica un paquete de acciones, dirigidas a impedir el posible acceso del ciudadano a cualquier información que no sea supervisada y autorizada por ellos. Mostrándose la incompatibilidad entre el discurso del oficialismo, la gestión y los resultados y por ende, la violación de este derecho humano. Históricamente estas medidas se manifestaban en recintos habituales como ferias del libro, galerías de arte, en los medios de prensa en cualquiera de sus formatos, etc. donde la censura se viste de gala. Pero en la actualidad, se ha incrementado el control: en las agencias aduaneras se realizan operaciones que llegan hasta el ridículo de confiscar un libro, revistas, aludiendo a que es un material que atenta contra los intereses generales de la nación, se aplican los más altos gravámenes al más sencillo medio informático, o se confiscan, el exceso de las regulaciones existentes en los establecimientos creados supuestamente para facilitar la utilización de la tecnología.

Las limitaciones no solo se localizan en el proceso de recepción, pues la transmisión de información también es atacada con gran severidad. Al  atentar directamente contra la imagen que el régimen vende hacia el exterior, que le fue fácil de esconder hasta la aparición de la TIC. Por eso se detiene o se penaliza por la policía revolucionaria y la política a cualquier ciudadano que  con un móvil, cámara de video o de fotos tome imágenes o textos sobre problemas sociales, económicos o políticos que ocurran en cualquier lugar del país.

Ejemplos de las violaciones del régimen son muchas: la confiscación de los medios tecnológicos y documentos que poseen los opositores, la anulación que sufrieron los teléfonos celulares de la oposición de todo el país desde el 26 de marzo de 2012 hasta el viernes 30 en horas de la tarde, en ocasión de la visita del Sumo Pontífice Benedicto XVI  a la Isla.

En tanto toda persona opositor o no que trate de hacer uso de su derecho a recibir o transmitir información es penalizado, el gobierno potencia a los que se manifiestan incondicionales a su régimen, lo que pone en tela de juicio la exclusión existente y que no se goza de iguales derechos y condiciones:  Se crean los sitios para la prensa digital oficial, Cubadebate es una de ellas, donde se desarrolla una amplia y permanente exaltación de los cinco espías de la Red Avispa, la labor de los médicos cubanos en el extranjero, las reflexiones de Fidel, las intervenciones de Nicolás Maduro, o el papel de la CELAC, etc. Se crean blogueros y acceso a cuentas en sitios alternativos en la red para divulgar la “obra de la revolución” y desmentir las acusaciones constantes que recibe el gobierno. 

En Cuba queda demostrado que se viola diariamente lo dispuesto en el artículo 19 de la Declaración y que las leyes constitucionales cubanas también son violadas y que limitan el libre desarrollo del ejercicio de los derechos y libertades de la mayoría de la población, al estar sujetas al carácter irrevocable del socialismo y la revolución. Como se corrobora en el Capítulo VII. Derechos, Deberes y Garantías Fundamentales, artículo 53 referido a que se reconoce a los ciudadanos libertad de palabras y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista. Las condiciones materiales para su ejercicio están dadas por el hecho de que la prensa, la radio, la televisión y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso, de propiedad privada, lo que asegura su uso al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad. La ley regula el ejercicio de estas libertades.

Por estas razones, urge fomentar en la sociedad cubana una sociedad de la información y el conocimiento en la que se respete la dignidad humana y en la que se disfrute de las ventajas de la Sociedad de la Información y el conocimiento (SIC): culturalmente los cubanos se colocarían en condiciones de ejercer la crítica, la comparación, podrían denunciar las violaciones de los derechos humanos, podrían  ofrecer alternativas de solución a los problemas más acuciantes de la sociedad, acabarían con el liderazgo construido de la revolución, dando la oportunidad a otros de hacer política y conducir a la nación.

Podrían con el uso masivo de las redes sociales revelar ante el mundo los sufrimientos de la población, que durante años han sido ocultos por el régimen, favoreciendo la agrupación y cohesión de varios sectores de oposición, como ha ocurrido en países del Medio Oriente. 

Podrían asumir su propio proyecto de vida y contribuir al de la sociedad, utilizando la información, el conocimiento sobre la base de la optimización, la elección y la participación. En fin disfrutar de todas sus ventajas. A la vez que se está consciente de que el gobierno percibe a la revolución tecnológica como un enemigo potencial a sus aspiraciones de dominio, de ahí que la  voluntad política de reducir la brecha digital que existe en el país no es su prioridad, más bien  necesaria a sus intereses.

Censura de prensa y de la libertad de expresión, característica de los regímenes totalitarios obstaculizan el avance hacia la democracia.

Con la aparición de la Internet y otros medios alternativos de información, a la prensa cubana se le han impuesto  nuevos retos, su carácter partidista, generador de influencias a partir de la opinión de interés político, y la ausencia de un equilibrio en la información, quedan atrapados ante los avances tecnológicos generándose un resultado adverso a los propósitos del régimen.

Téngase en cuenta que hoy existen muchas vías para llegar a la población a través de las redes sociales, equipos de DVD, correo electrónico, los llamados paquetes semanales, la telefonía móvil etc. donde películas, novelas, deportes, documentales, noticias originadas en sociedades abiertas no son bien vista por el oficialismo, de ahí el reto de los medios oficialistas para contrarrestarlo y las oportunidades que se crean para que los comunicadores independientes amplíen su campo de acción atrayendo a más consumidores interesados en tener otra mirada del mismo fenómeno, utilizando las herramientas que permitan forjar un pensamiento desarrollador y una cultura cívica en los ciudadanos, hasta asumir una libertad responsable y comprometida con la patria.

En cualquier nación democrática del mundo, la prensa es parte íntegra en la cultura de su pueblo, en el sistema político y modelo económico. Por ende a esta le corresponde monitorear la vida oficial, ser la cronista de los eventos colectivos y arbitro extraoficial del comportamiento público.

La realidad cubana demanda de esta un rol diferente al jugado hasta ahora, liberarse ideológicamente y ponerse a favor del público para lo cual el CEEDPA José Ignacio García Hamilton hace su propuesta a partir de lo que considera:

Que sería esencial en la prensa para ser representante de los cubanos: 1) Ser independiente del gobierno. 2) Dependiente de la aceptación del público. Estas dos necesidades le darían autonomía.

No obstante la historia de la prensa en estos 55 años de castrismo es el reflejo de un estado monolítico. De ahí que primen rasgos comunes en todos los medios de comunicación independientemente del formato o región en que le llegue al consumidor, prensa plana o digital, periódicos nacionales o provinciales, noticieros de televisión o de radio. Téngase en cuenta que el prisma del Partido Comunista de Cuba atraviesa de forma trasversal cualquier proceso dentro de la Isla, por tanto al este auto considerarse el órgano rector de la sociedad, obstaculiza cualquier destello de independencia y de hecho no responde a la confianza del público obedeciendo a una reglamentación. De manera general las noticias circulan por el territorio linealmente existiendo entonces uniformidad en estas. Se aprecia la presencia del componente ideológico como corriente dominante, dejándose a un lado a la comunidad. Todos estos rasgos caracterizan a los medios de comunicación en Cuba por lo que son percibidos como obstáculos para avanzar hacia la democracia y no satisface las expectativas.

Entonces porque no aspirar a que la prensa sea depositaria de la confianza del público: El núcleo de la filosofía de la libertada de prensa estriba en el “derecho del público  a saber” y debe ser el principio rector de la prensa. En Cuba usurpado por el gobierno dueño de ese derecho por lo que decide: el cómo, el cuándo, el donde y a quienes.

En muchos países suele atribuírsele el papel de monitor sin influencia alguna como fuerza opositora. Relación por la cual los funcionarios tratan de exponer su propia versión de los hechos o evitar que sean divulgados, y la prensa busca los errores de aquéllos y lucha contra los intentos de suprimir la información. Además existen leyes que conceden acceso a los documentos del gobierno no clasificados por razones de seguridad, a los ciudadanos que lo soliciten, en su mayoría periodistas. Destacándose la prensa en este sentido por ser vigilante de gobierno, convirtiéndose en el “cuarto poder”, por detrás de los tres poderes independientes que distinguen a los gobiernos democráticos (legislativo, judicial, y ejecutivo).

Se necesita una prensa sin reglamentación: Para que esta pueda ejercer su libertad en toda su extensión, necesitaría ser representativa de toda la sociedad, existir otro empleador independiente al gobierno, no podría regularse. A los periodistas no se les debe exigir normas  mínimas a sus miembros,  expedir ni cancelar licencias y tampoco  dictárseles normas profesionales. Por si solo se adecuan y estandarizan los medios de comunicación al ser los periodistas graduados en las mismas universidades con los mismos programas de estudio adoptando ellos mismos sus propios códigos y normas, según el medio para el cual trabajan, dejando la decisión de quien está capacitado o es elegible para ser periodista a diferentes empleadores.

Debería prevalecer el principio de la diversidad y la individualidad centrando sus esfuerzos en la importancia que reviste el servicio al público, la imparcialidad en los reportajes y el equilibrio de opiniones haciendo clara diferencia entre la información y la opinión separándose la sección editorial y las columnas de noticias. 

No se descarta la diferencia que existen para poder operar entre los medios de prensa plana y los de radio – televisión y cibernéticos debido a las frecuencias disponibles y anchos de banda, todos propiedad estatal y que no prevén los lineamientos de la política económica social del PCC. Por lo que conseguir una licencia de radio difusión o abrir un canal de televisión es una quimera, discriminando automáticamente cualquier diferencia ideológica o política a la del oficialismo. De donde se deriva que las decisiones del gobierno en materia de licencia de radiodifusión, televisión y cibernética están encaminadas, en primer lugar a garantizar, la subordinación incondicional de un pueblo, adular a la clase política en el poder. Nos guste  o no.

Noticias: La prensa no debe tener un único papel, por propia iniciativa esta debería realizar diferentes funciones tales como informar, educar, reformar, divertir o todo lo anterior pero sobre todas las cosas acogerse a la generalidad y diversidad en cuanto a lo que tiene valor como noticia y lo que no lo tiene: la actividad de funcionarios públicos, celebridades, cualquier tipo de acción del gobierno, hechos novedosos o extravagantes como delitos, desastres, revelaciones sorprendentes o estremecedoras y las nuevas tendencias sociales.

Lo insólito es un rasgo que caracteriza en la actualidad a los medios internacionales, los nacionales suelen ejercer fuertes críticas a estas tildándolas de sensacionalistas. Mientras hacen énfasis en cosas irrelevantes y fácilmente predecibles o esperadas, además son reiterativas las prácticas chovinistas y triunfalistas que dan al traste con la realidad del cubano de a pie.

Se necesita de un periodismo que sea orgullo de los cubanos, nos referimos al periodismo de investigación capaz de denunciar los abusos de poder.

No ideológica: Este tópico se convierte en la columna vertebral de los medios de comunicación en Cuba, copados en toda su dimensión por el elemento ideológico que coarta la libertad, el buen gusto, la veracidad e inmediatez de las noticias,  el razonamiento lógico y desarrollador de las personas, e impone la cultura de la clase dominante en el poder. A la vez que decepciona a no pocos profesionales del sector, ignora la capacidad del público, lo aburre, desorienta e idiotiza y en muchos casos los radicaliza hasta el odio y la confrontación.

Criticar a una autoridad gubernamental a través de los medios no va en contra de los intereses de la patria, pues “La Patria es de Todos” y no de una corriente ideológica, a la vez que se protege al público de la impunidad que estos disfrutan. Se es imparcial si de la misma forma que se elogia una buena gestión de gobierno se critica la mala, a fin de cuenta ambos resultados tienen responsables.

El hecho de tener una prensa ideologizada la hace cómplice de violaciones a los derechos humanos, pues con frecuencia se esconde la realidad de las noticias, y estas son como son, se vierten acusaciones satánicas contra personas u organizaciones sin que estas puedan o tengan derecho a réplica utilizando el mismo medio empleado para desmentir o exponer su defensa rompiendo el equilibrio de lo justo, convirtiéndose en instrumento polarizado a favor de la propaganda del régimen, a la mitificación de un líder y hasta el absurdo de justificar lo que nos afecta .

Basarse en la comunidad: Realizar un periodismo basado en la comunidad, llegar a los espectadores, oyentes y lectores  con las noticias de ahí, de su entorno, de su radio de acción, de su gobierno, de su pueblo, de su economía, este rasgo se distingue bastante en los medios cubanos, la inconformidad estriba en lo que se publica, punto neurálgico debido a los rasgos anteriores que coartan el interés del público por informaciones poco relevantes o totalmente esperadas y politizadas con la que no se sienten identificados.

En el orden de la brecha digital

-       Posibilitar el acceso sin limitantes a los servicios de Internet, e impulsar el desarrollo hasta lograr que cada ciudadano adquiera su ordenador en correspondencia con la llamada utopía informativa en la que la información esté al alcance de cualquiera, en cualquier momento y en cualquier lugar. Acceder, pues, no será el problema.

-       Trazar programas, estrategias, proyectos, políticas socioculturales y económicas que permitan ir eliminando las diferencias abismales entre el campo y la ciudad.

-       Establecer instrumentos de evaluación para medir los niveles de consenso  entre los fines del gobierno y de la población.

-       Brindar oportunidades de acceso a la red y medios alternativos de comunicación a todos los individuos independientemente de su posición social y política.

-       Iniciar, como factor político que marca la brecha cubana el restablecimiento de las relaciones con los Estados Unidos. 

-       Lograr la mejoría económica del país y que se manifieste en la economía familiar.

-       Seguir reduciendo el costo de navegación en los hoteles y salas de navegación habilitadas al efecto en la red de Cubacel.

En el orden de los derechos humanos

-       Divulgar entre la población y cumplir gubernamentalmente con  el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

-       Someter a referéndum el artículo 53 del Capítulo VII. Derechos, Deberes y Garantías Fundamentales.

-       Permitir que cada persona pueda tener acceso a las TIC desde su hogar, habilitando los servicios para ello.

-       Eliminar la Ley 88 o Ley Mordaza que limita la recepción o transmisión de  información por cualquier medio de comunicación.

-       Suspender las regulaciones y restricciones aduaneras que impiden la entrada de materiales y medios digitales de comunicación (radios de onda corta, antenas parabólicas, literatura política y social, etc.

-       Flexibilizar la Resolución 127 y reglamentos de seguridad informática que impiden el libre acceso y uso de la tecnología.

-       Crear espacios de participación ciudadana que posibiliten la toma de decisiones respecto a la organización  del proceso de informatización, descentralizándola.

 

Conclusiones.

La libertad de expresión en la sociedad cubana estará ausente en tanto el gobierno cubano siga adherido a la absurda ideología comunista, opuesta a la democracia y a los derechos universales, no rompa con la equivocada, obsoleta y octogenaria guía monolítica, que nos consume y humilla, no sean liberados los medios de comunicación, no se encarcelen a periodistas independientes y demás comunicadores, en un sistema económico social que solo ha traído miserias.

Las aparentes medidas tomadas con la que se pretende dar la imagen de una apertura en los medios, de una prensa crítica y centrada en el público, como la paulatina instalación de la televisión digital, el incremento de los canales educativos, 1 y 2, la programación de Cubavisión durante 24 horas, cartas a la redacción en el diario Granma, la sección llamada Cuba dice en el Noticiero de la Televisión cubana, o la televisora de izquierda Telesur. En las que nunca se responsabiliza al gobierno por la aplicación de malas políticas. En área de la informática como el aumento de computadoras en los centros educacionales y de trabajo, no significan nada ante la falta de acceso real, veracidad e inmediatez  y de libertades en los medios de comunicación extendida a la población. 

Cuba se encuentra lejos de ser una Sociedad Democrática mientras no cumpla con los estándares internacionales, mientras los medios nacionales de comunicación continúen amplificando y celebrando el retroceso político, social y económico que disfraza el discurso oficial, continúe sesgando el proceso comunicativo de forma vertical con exceso de regulaciones, control y censura, no amortigüe las desigualdades sociales, prepare a su población para vivir en libertad, y no asuma definitivamente el camino hacia el proceso democrático. 

Las propuestas del CEEDPA poseen una interrelación dialéctica y podrán llevarse a vías de hecho si se tienen en cuenta todas las consideraciones anteriores, ya que se lograría la autonomía de los medios de comunicación, posibilitando un mayor aporte ciudadano al desarrollo social y de hecho, a ir saliendo gradualmente de las condiciones deprimentes de la economía del país.  

La dependencia del cubano, su falta de autonomía para acceder, discriminar y comparar la información recibida solo lacera y retrasa el proceso democrático, beneficiando a la minoría en el poder, que mantiene al país  con una economía de subsistencia, bien distante del  desarrollo mundial.  

Se impone entonces, la voluntad de todo el pueblo para exigir e iniciar todos los cambios propuestos, ya que falta como se ha demostrado la voluntad gubernamental.

 

Bibliografía

 

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  8. Fidel Castro Ruz: Palabras a los Intelectuales, 30 de junio de 1961.

9.   Circuito Sur: Las resoluciones expulsando a Cuba de la OEA, 1962

10.               Hergues Frandín Díaz, Yusmila Reyna Ferrera: Pautas para Viabilizar el Libre Acceso de la Población Cubana a la Sociedad de la Información y el Conocimiento. CEEDPA “José Ignacio García Hamilton”.

11.               Declaración de Chapultepec.

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14.               Una Prensa sin Ataduras. Departamento de Estado de Estados Unidos.

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