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Global Center for Proactive Democracy                                 Monday, February 27, 2017

Centro Global para la Democracia Proactiva

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SOLO SON GENUINAS LAS SUBVENCIONES DEL EXILIO CUBANO
Por: Oscar Ayala Muñoz
alejandro60@nauta.cu
Periodista Independiente de la Agencia de Prensa Libre Avileña

MORON, Ciego de Avila - A finales del pasado año se nos envió desde la ciudad de Miami una propuesta de un representante nuestro que continúa trabajando fuertemente y sin descanso con vistas a que nuestra nación viva en un sistema democrático, de libre expresión, y por tanto, sin censura. Esta propuesta había sido dada a conocer anteriormente a un proyecto europeo que desde hace aproximadamente tres años se interesa por nuestro trabajo y en la medida de sus posibilidades nos venía enviando cierta ayuda, la cual por insuficientemente que fuera, nos confortaba sobremanera, algo muy importante para no sentirnos olvidados en un país donde la lucha por los cambios que requiere la sociedad es demasiado cruenta.

La propuesta antes mencionada tenía como objetivo principal que este Proyecto, introdujera en nuestra manera de comunicarnos con el exterior una tecnología más avanzada, aunque más costosa, por supuesto, pero que permitiría a los opositores y a la prensa independiente cubana una mayor garantía en lo que respecta a la agilidad, seguridad e inmediatez de su labor informativa, principios básicos para poner en práctica un trabo periodístico de excelencia.

Poco después pudimos conocer por nuestro representante que su propuesta había sido desestimada por los funcionarios del Proyecto, quienes alegaron que el presupuesto necesario para la apertura de otro método para las comunicaciones se iba por encima de sus posibilidades de subvención, sin que dejaran de reconocer las ventajas del mismo, del cual dijeron podía significar un salto cualitativo en comparación con el utilizado, ya que este último dependía del servicio nauta brindado por ETECSA. Valga decir que en ningún momento hemos dudado de la buena fe de determinados planes de colaboración procedentes del exterior, basados en una auténtica solidaridad, sin tener la más mínima obligación con la disidencia cubana, ni material ni moralmente.

Reconocemos que la necesidad de un nuevo método en las comunicaciones con el exterior por parte de las agencias de prensa que operan en el interior del país, incluyendo al APLA – Agencia de Prensa Libre Avileña - , ya no puede esperar más, si es que queremos garantizar un trabajo efectivo como reporteros, fieles a los más elementales principios de la prensa escrita, encargada de hacer llegar con inmediatez a los más recónditos lugares del mundo los más importantes hechos noticiosos de nuestra provincia y también de otras regiones del país, así como videos reportajes concernientes a violaciones de los derechos humanos, abusos policiales, desalojos, arbitrariedades cometidas dentro de las prisiones, etcétera.

El nuevo Proyecto de Puertas Abiertas que se nos dijo iba a proponerse a nuestros amigos europeos estaba dirigido a garantizar un nuevo mecanismo para nuestra comunicación con el exterior, muy superior al ofrecido por ETECSA como decíamos anteriormente, por cuanto esta empresa opera completamente monitoreada y controlada por la policía política. El nuevo proyecto, el cual necesitamos realmente, proporcionaría una INTERNET alternativa, completamente fuera del control del gobierno cubano con una velocidad de 4 MB las 24 horas del día. Con semejante método será garantizada cualquier señal, puesto que aparecerá que proviene desde los Estados Unidos, ya que es INTERNET satelital, la cual es imposible penetrarla.

Es una realidad que nos afecta enormemente la imposibilidad de cambiar por el momento  el método de las comunicaciones con el exterior y mucho más que a nosotros al pueblo de Cuba, desconocedor durante casi 60 años de importantes hechos noticiosos, que únicamente se dan durante el dominio de sistemas dictatoriales, producto de la férrea censura que suelen implantar con el objetivo de que no sean conocidos sus desmanes y métodos diabólicos para garantizar el poder.

Realmente, lo que queríamos es ir a otro asunto, mucho más medular por tratarse de una problemática muy  propia de nuestro país, que afecta la labor periodística de todas las agencias de prensa independientes que operan en su interior, como es el caso de la Agencia de Prensa Libre Avileña – APLA - . A pesar de haber sido éste nuestro objetivo principal no había salido a relucir hasta el momento ya que entendimos necesario primero, brindar algunos detalles acerca del obstáculo que representa ETECSA, para el buen desenvolvimiento de nuestra labor, así como darles a conocer la posibilidad que ofrece otro mecanismo alternativo para las comunicaciones por vía satelital.

Verdaderamente es muy lamentable lo que está ocurriendo con los exiliados cubanos residentes en los Estados Unidos. Todos y cada uno de ellos deberían ser los encargados de organizar y dirigir  múltiples programas de ayuda para la disidencia en nuestro país. Por qué depender de lo que puedan darnos gobiernos y organizaciones foráneas sin vínculos de ninguna índole con nuestro pueblo, sin deber alguno, ni tan siquiera solidario. Es por esta razón que agradeceremos eternamente lo que han hecho los mismos por nuestra lucha de una manera desinteresada, aun cuando saben que esta misión les corresponde a los cubanos cualquiera que sea el lugar donde se encuentren.

Tal parece que los cubanos de hoy por lo general se han desentendido de la patria sufrida, castigada por una dictadura que sigue en el poder aplicando diversos métodos represivos, haciéndolos pasar como algo muy común y corriente por cuanto alega que actúa así por la defensa de todo el pueblo. Y de esta manera lo hace, aprovechándose de que ese, quien dice ser su pueblo, está totalmente  desinformado y manipulado por su propia obra. Una patria que durante varias décadas vivió esperanzada en un futuro mejor, pero que incluso, habiendo comprobado sus hijos que ya no era posible disfrutarlo jamás, continúan hundidos en el conformismo y en un silencio que tal parece cómplice.

Esta situación de una ayuda sumamente necesaria que urge en estos momentos más que nunca por parte de nuestros hermanos en el exilio, antes que cualquier otra, y lo repetimos, antes que cualquier otra ayuda foránea, que por su naturaleza siempre ha llegado de manera extremadamente insuficientemente, todavía es más desconcertante y bochornosa al tratarse de cubanos que se marcharon a los Estados Unidos por la vía del Programa para Refugiados.

 Parece que estas personas se olvidaron del pasado de luchadores consecuentes anticomunistas, si es que lo tuvieron algún día, porque inventos de todo tipo hubieron muchos, más que los casos que si eran verdaderos. Estas personas falsificadoras de las más diferentes calañas que se contaban por miles, prometieron a los que si estaban jugándoselas en serio, a la vez que lo pregonaban por todas las calles, que una vez en los Estados Unidos,  no medirían sus esfuerzos para ayudar a los que se habían quedado atrás luchando por la libertad de Cuba. Algo por el estilo está sucediendo con muchas personas que sí protagonizaron proezas en la lucha contra el comunismo en nuestro país; pero lamentablemente sucedió que después de arribar a los Estados Unidos se olvidaron de continuar esta batalla.

Es una verdad irrefutable que a esta causa no han sido dirigidos sus esfuerzos, si a especular cuando entran a su país de visita, si cuando prosiguen con el engaño y la doble moral que todavía la mantienen, poniéndola de una forma o de otra con la misma facilidad con la que cambian de pañuelos. Independientemente a quiénes sean  los cubanos exiliados, deberían saber que no hay nada más ignominioso que ver la patria sufrida sin hacer absolutamente nada para salvarla. Por esta razón es que les aconsejamos que nunca es tarde para redimirse, convertirse en una fuerza tal y una pasión desmesurada, que al final permita el perdón de Dios y de todos los cubanos que desde hace muchos años sufren por no haberse materializado su libertad.

Hace casi década y media que le dijimos a un amigo de lucha que si cogíamos al azar a cien comunistas y a la misma cantidad de opositores y periodistas independientes, con seguridad habrá entre los primeros un mayor número de personas desinteresadas y honestas que entre los segundos; para el conocimiento de ustedes, esta persona no respondió absolutamente nada, por lo tanto, quiere decir que otorgó. Expresamos en aquel momento esta opinión con la mayor dignidad y vergüenza porque hay que tenerlas para reconocer la verdad, aunque vaya en contra nuestra.

Ninguna fuerza por poderosa que sea está en condiciones de movilizar a grandes grupos de hombres, menos todavía a un pueblo entero, como suelen hacerlo las convicciones y los ideales sólidos cuando se hacen acompañar de sentimientos de humildad y solidaridad. Estos en ningún lugar se enseñan, sino que proliferan por si solos sin que intervenga la idea del dinero y el bienestar material. Basta con creer que la causa que se defienda es enteramente justa. Sin este estado de cosas no hay victoria posible. La dictadura comunista en nuestro país está por caerse, ya de hecho está caída, pero producto a su descomposición y desgaste propios, en ningún momento por un esfuerzo importante y decisivo por parte nuestra.

Recordamos ahora una anécdota de la época de la lucha clandestina en La Habana antes de 1959, que al conocerla nos estremeció el alma. Se trataba de un hecho relacionado con Julio Camacho Aguilera, revolucionario de primera fila a la sazón. Cuenta la historia que este señor solía caminar la ciudad entera con dos grandes orificios e las suelas de sus zapatos portando varios cientos de pesos en sus bolsillos procedentes de recaudaciones del Movimiento 26 de Julio. Esto es un ejemple de honradez y dignidad que no muchas personas conocen. Sin gestos como éste que en aquella ocasión se contaban por miles, no hubiese sido posible el triunfo de la revolución, devenida meses después en marxista para desgracia de todos los cubanos.

Desde hace mucho tiempo, de la misma manera que nadie sabe dónde el gobierno guarda ni en que invierte el dinero que recauda en sus miles de negocios a escondidas o reconocidos que lleva a cabo, a veces ilícitos de los que se sancionan en el mundo entero, tampoco se sabe cuánto dinero entra al país por concepto de ayuda a la disidencia, ni quienes los envían, ni en qué proporción es repartido entre los grupos opositores radicados en el país. Verdaderamente se trata de una extraña distribución, que sin temor a equivocarnos, favorece solamente a la cúspide de opositores y periodistas independientes cubanos; esto es sin contar el destino que corre gran parte de este dinero en los Estados Unidos, principalmente en la ciudad de Miami.

Valga decir que no es menor el esfuerzo de los grupos opositores y periodistas independientes que operan en el interior del país a los de aquellos que radican en la capital. Los primeros despliegan su trabajo en condiciones mucho más difíciles, la mayoría de las veces sin recursos y mucho más proclives a ser atacados con mayor facilidad por la policía política. Es necesario cuanto antes poner fin a esta situación evidentemente injusta y discriminatoria. Recomendamos que los recursos destinados desde el exterior para la disidencia cubana premien también el loable trabajo llevado a cabo por los que luchan por la libertad de Cuba desde el interior del país. Es necesario que conozcan que ninguna batalla por la libertad se ha ganado en el mundo únicamente por los esfuerzos de las principales capitales.

Necesitamos recursos de mayor tecnología para poder evadir en todo lo que sea posible el pertinaz monitoreo del que somos víctimas por parte de la policía política, en lo que toca a nuestra principal misión, que es casi por entera informativa, desde denuncias de violaciones de derechos humanos, entre ellas desalojos, abuso policial, detenciones arbitrarias, etcétera, hasta videos reportajes, la cual es tan importante como la desarrollada en la capital, al narrar los mismos hechos causantes del sufrimiento de todos los cubanos.

Es por esta razón que insistimos en que los envíos oficiales de recursos a la oposición cubana, vengan de donde vengan e independientemente quienes sean sus protagonistas, deberían responder ante todo al  principio de equidad, valga la redundancia, a las necesidades requeridas por los diferentes grupos opositores y de prensa independientes diseminados por todo el territorio nacional. Este principio, incluye también el rendimiento y la complejidad del trabajo realizado. Cualquier distribución de recursos que no responda a este principio, se tornará evidentemente irracional e injusta, como también en dificultades para alcanzar la libertad de nuestro país.

Volviendo a la lucha insurreccional del pasado siglo que desembocó en victoria en 1959, su principal fuerza motriz fue en lo esencial los sectores más pobres de la sociedad, quienes contaron con el ingente apoyo de la clase media, la que aportó hombres y también recursos de todo tipo, principalmente dinerarios. El monto de estos recursos prácticamente resultó suficiente, por lo menos así quedó comprobado, para la ejecución de los fines propuestos. Siendo tan cruenta la dictadura de Batista, ésta no pudo impedir que se concretara la hermandad y la ayuda solidaria de la mayoría del pueblo cubano.

Sin embargo, en las actuales condiciones de control absoluto que suele ejercer el gobierno dictatorial sobre toda la sociedad cubana, especialmente sobre el empleo y la vida privada de todas las personas, resulta totalmente imposible la conformación de mecanismos de contribución a la disidencia en el plano interno, situación muy distinta a la descrita en el párrafo anterior. Debido a ello, los recursos necesarios para el logro de nuestros fines, sin que pueda ser de otra manera, obligatoriamente tienen que llegarnos desde el exterior. Es por esta razón que depositamos nuestra fe en los hermanos del exilio, si es que en ellos llegara a albergarse como debería ser, el deber supremo de contribuir a la intensa lucha llevada a cabo por miles de cubanos buscadores de la libertad de su país.

Sin rencores, sin odio y sin resentimientos, unámonos todos en esta batalla necesaria con la plena convicción de que la victoria definitiva se halla prácticamente al doblar de la esquina, que nada ni nadie nos va a detener en la consecución de esta transcendental meta histórica para nuestro país, después de estar privado por casi 60 años de lo más preciado que tienen todos los seres humanos, la libertad.

Nuestros hermanos prominentes y de mayores iniciativas en el exilio están en la obligación de programar diferentes planes de ayuda, de forma tal que lleguen a la disidencia en Cuba bajo una estricta planificación que abarque a todos los partidos, grupos opositores y de prensa independiente por igual, valorando claro está, el nivel abarcador y las necesidades de cada uno de ellos, como anteriormente se dijo. El principio que irremediablemente tiene que imperar es el de la equidad, nunca el de la guataca como se dice en buen cubano.

Por nuestra parte, proponemos una contribución comprendida entre el 0,50 y el 1 % de los ingresos de cada exiliado. El mayor aporte debería corresponder a todos aquellos cubanos que llegaron a los Estados Unidos por la vía del Programa para Refugiados teniendo en cuenta que fueron en determinados momentos nuestros hermanos de lucha. Estimamos conveniente además, que el monto global de la contribución debe entrar al territorio nacional fraccionado, quiere decir, entregado directamente a cada grupo de opositores y periodistas independientes reconocidos. De no funcionar de esta manera, la distribución en ningún momento será equitativa y volveríamos al caos de antes.

Nuestras últimas palabras, la conquista de la libertad es un asunto nuestro, no podemos confiársela a nadie; sin embargo, ello no impide que por principio podamos aceptar una ayuda desinteresada de cualquier parte de donde venga; pero en honor a la verdad, la contribución de los cubanos de adentro y de fuera para para ganar la libertad de nuestro país, nos complace mucho más.

 

 

 
 

 

 

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