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Global Center for Proactive Democracy                                 Thursday, October 09, 2014

Centro Global para la Democracia Proactiva

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Arribando a conclusiones
Por: Pedro Antonio Alonso Pérez
Email: 
alonsopa63@yahoo.com
Teléfono: 305 244 3462
WILMINGTON, Carolina del Norte, 09 de octubre del 2014

Un concepto muy básico, que la lucha social es la base de la confrontación política, ya está empezando a formar parte de la línea de pensamiento de algunos politólogos entendidos en la problemática cubana. Me llamó poderosamente la atención el análisis de Pedro Corzo, en su artículo: “Apuntes sobre la oposición cubana”, donde pone de relieve muchos de los factores que limitan el trabajo de la oposición política cubana. Sin embargo, lo más relevante es la idea de que se debe involucrar a la población en la lucha por la justicia social, a partir de sus propias inquietudes sociales.

Por esa misma corriente de pensamientos transita  Guillermo Fariñas, aunque atribuye su razonamiento a criterios vertidos por el líder del Sindicato Solidaridad y ex presidente de Polonia, Lech Walesa, quien definió a la oposición cubana como muy politizada y de poco contenido social. 

El periodista independiente Iván García, en su artículo:
Luces y sombras de la disidencia cubana, recomienda que la  oposición debe dar un giro de 180 grados en su estrategia. “Trabajar para la comunidad. Sus mejores aliados políticos son sus vecinos en el barrio”.

Héctor Palacios Ruiz, un veterano opositor cubano, define esta falta de conexión con la población y de un proyecto de nación, como la existencia de una gran cantidad de opositores, pero no de una oposición real. 

Si se analizan en detalles los pronunciamientos y artículos de los diferentes actores políticos, arribamos a la conclusión de que ya se comienza a visualizar una nueva estrategia de lucha: la confrontación social. Yudith Rodríguez Herrera,  Secretaria del Partido Comunista en el municipio Songo- La Maya reconoció y puso sobre aviso su importancia, y lo difícil de contrarrestar porque involucra los intereses socio-económicos de la población.

Ahora bien, no es suficiente reconocer la importancia de la lucha social como método de presión política, sino como se implementa, canaliza y pone en acción ese descontento popular. Y aquí si hay que reconocer el mérito de la iniciativa de los Municipios de Oposición, que desde el 2009 vienen liderando la inquietud ciudadana, a partir de lo que han denominado, “Las Demandas Sociales, que los diferentes MDO presentan a las intuiciones del Poder Popular en sus respectivos municipios.

Lo que llama la atención, que a pesar de la documentación y divulgación de múltiples demandas de los MDO en diferentes portales de Internet, principalmente en la web: www.municipiosdeoposicion.com ninguno de los ponentes antes mencionados hayan reconocido la coincidencia de la estrategia de éstos, con sus proyecciones políticas. Aunque es llamativa la intención de ignorar la labor de los Municipios de Oposición por la mayoría de los líderes y medios opositores actuales.

La gran tarea ahora es, además de reconocer la fuerza de la estrategia, buscar aquellos factores que conspiran contra ella. Uno de los principales y más difícil de contrarrestar es la salida del país de los opositores políticos por medio del programa de refugiados. No se puede consolidar un liderazgo, cuando se tiene en mente y tramites, la salida del país. Los ciudadanos no pueden seguir a un líder que está a punto de abandonarlos.

Algunos de los ponentes citados han reconocido la implicación que tienen los recursos en la actitud de ciertos líderes opositores.  Pero en ese proceso de asignación de fondos hay mucha responsabilidad compartida, que a veces los recursos se vuelven tan perjudiciales, como la falta de ellos mismos.  Privilegiar a algunas organizaciones, en detrimento de otras ha traído como resultado que importantes líderes opositores se vean compelidos a abandonar el país, porque los recursos se asignan a discreción y por múltiples intereses, que no siempre coinciden que los mejores intereses de la causa cubana.

De todas estas visiones políticas, bien se pudiera sacar una agenda de trabajo, que intente corregir los presuntos errores que en ellas se manifiestan. Si no se puede cambiar la mentalidad de muchos de los protagonistas actuales, al menos trazar directrices para los nuevos actores que se vayan incorporando al proceso democratizador cubano.

El principal problema de la oposición cubana es el tiempo que conspira contra ella. Biológicamente se va a producir el primer impacto nunca antes sucedido en Cuba y no se vislumbra que la oposición pueda estar presente o esté en condiciones de imponer su participación en un proceso de transformación política. La oposición cubana ni siquiera ha creado los mecanismos de auto elección, para elegir un liderazgo con reconocimiento y representación nacional. Ojalá pronto se arribe también a esta importante conclusión.

 
 

 

 

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